miércoles, 16 de noviembre de 2016

Propósito Vida de Adela.



Se nace con el conocimiento, a muy corta edad se ha olvidado y se va preparando para participar en la vida y la sociedad con un programa específico sin ningún recuerdo concreto. El propósito de vida queda ligeramente al margen de lo que por instinto o intuición, el subconsciente da una alerta y la memoria reconoce una afinidad, una pose, una característica casi irreconocible pero altanera.  Un Dèjá vu, te conozco, esto ya lo he vivido, visto...

Un hilo conductor condujo a Toña hasta Adela y a esta a Toña.  En ese hilo iba una conexión que ellas reconocieron como una unión, dentro del subconsciente.

Uno de los propósitos de vida de Adela era conocer a Toña de distinta manera y hacer las paces con ella. Ni a Adela ni a Toña le importaba lo sucedido en otra vida juntas, tan solo querían verse como hermanas, lo que nunca por derecho de Ley Divina dejaron de ser. ¡Eran almas!, el cuerpo simplemente les serviría de vehículo, y despiste. Para ello escogieron cada una un recurso terrenal con el que poder identificarse y llevar a cabo la mutua tarea.
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 El apego, o recurso físico y emocional escogido por Adela para vivir la experiencia, fue la soledad, aquel abandono que en la primera vida no supo conquistar, y se sintió perdida, sola, traicionada y separada de la vida y la hermandad, por el que tuvo que mendigar la compañía de su familia, dando lástima, y en la siguiente vida continuó sintiéndose sola a pesar de tener tres hijas y esposo. Soledad.

Para que pudiera ver mejor los efectos de la soledad, sus hijas, incluida Eva, (Santiago) tenían el acuerdo con su espíritu, de dejarla sola con su cometido llamado Toña, por eso no vivían cerca de la madre.  Eva (Santiago) haría de testigo entre las dos para ayudarlas en el trato, y sintieran en ella/él un apoyo moral, y al igual que en la otra vida, sin inmiscuirse demasiado.

Sin embargo Adela estaba defendiendo el papel de vida al doblegar su orgullo y seguir con Toña pese a soportarla a duras penas, aún se sentía desamparada por sus hijas, y la vida.  La soledad apretaba, pero en su dignidad, Adela aguanta.

Toña escogió para la experiencia un recurso, o apego, que fue la comodidad, aquella frialdad con la que en la vida pasada quería lo de los demás sin haber apenas trabajado, al marido, el cuñado que le resultó fácil presa. Esa comodidad la seguía manteniendo ahora con Adela y a pesar que también a ella le estaba costando soportar, seguía con su plan, hasta, que vio que el tiempo elegido se les echaba encima. Por lo que no tuvo más remedio, inconscientemente, de echar más leña al fuego complicando con ello la convivencia con Adela, esperando que diera el último paso.

Toña, en su comodidad, ya le da igual dejar de ser la cuidadora de Adela, pero en su conciencia pesa la soledad de Adela y ha de estar con ella hasta que esta reconozca que no está sola, están sus hijas, familia…

Ese hilo conductor, ha de poner otra puntada, la situación es más complicada para Adela, por haber escogido un apego recurso con más carga emocional que el de la comodidad de Toña, es evidente.

El tiempo se acaba, espiritual y evolutivamente Toña está a punto de cometer otro error, la comodidad ya le da igual y va a abandonarla, pero al mismo tiempo va a dejar a su “hermana de alma” sola, ¡otra vez!.

Adela necesita un empuje de alguien que la quiera y confíe  en ella. Un ser cercano, familiar, Rosa, que también colaboró a favor del propósito de vida.

Lo que dio lugar.

Adela se decidió a reconocer que en su soledad se encontraban sus hijas, familia…yendo a vivir acompañada, sintiéndose viva en una cómoda soledad. 

Hoja del diario; "Un Viajero en el Tiempo"

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Gracias.
Mila Gomez.