miércoles, 30 de marzo de 2016

Virtualmente Aprendiendo




Vivimos en un mundo llamado "real",  a menudo nos adentramos en uno "virtual" gracias a internet, por una red social  a través de una pantalla de ordenador.

Por compañía; las letras, otros símbolos e imágenes, y teclas para enviar y recibir información. Una versión específica, que consciente o inconscientemente voy a enviar por esta vía. Lo que me propongo difundir, aprender, relaciones y costumbres que algunas, llegarán desde un nivel de mi misma que desconozco abiertamente. Al igual que la foto del perfil, una imagen que por lo que sea, dice algo al contemplarla, sin denotar cambio en la expresión da igual que escriba o lea o simule una atención que no tiene, o sobrepase.

Tecleamos pensamientos, emociones, estímulos y pulsaciones, configuramos la personalidad dando vida a la imaginación y forma a la energía escrita. Conversamos y escuchamos con el poder  de hacernos entender sin vernos la cara "real" del momento. Puede  alguien estar cometiendo  ofensa con el mejor  escrito o vistas y  pasar desapercibido la maliciosa versión virtual, o por el contrario, hay suficiente intuición para percibir la sagacidad de la interpretación, así como de cualquier otra buena que  venga.

Pienso en las neuronas, de cómo interactúan entre ellas enviándose impulsos electrónicos a través de redes neuronales.

¿Una red virtual alimentada por una red neuronal colectiva?

Es posible que mientras estemos virtualmente conociéndonos, aprendiendo, apliquemos una comunicación neuronal, que al excitar las neuronas provocan una respuesta en el sistema nervioso a partir de un determinado comunicado. Transmitimos algo por una señal y recibimos a partir de otra al pulso de un Click, pulsación que empleamos para conectar y conocernos colectivamente. Viene a ser un método de retroalimentación el que practicamos entre nosotros.  

Sin necesidad de utilizar palabra oral ni contacto visual o físico, cada vez resulta menos fácil ser engañados psíquicamente. Las células parecen estar trabajando con mejor coordinación, estableciendo conexión con lo que tengo delante de una pantalla. Las células tienen vida propia, se entienden entre ellas por un espacio virtual, llegando las respuestas directamente al cerebro para ser filtradas desde allí, al centro de la intuición. Ya empezamos a gestionar sus efectos, uniendo a gente de las mismas características  para estar dentro de un buen colectivo, y de esta manera poder entendernos entre todos los que estamos. 

El saber más de uno mismo,  da facilidad para conocer a los demás, tenemos la facultad de comunicarnos mediante la percepción, incluso, podemos llegar a presentir una determinada intención. Con lo cual la consciencia se expande, Ve más allá y comienza a despertar algo en ella que yacía semiinconsciente, La Intuición,  consecuencia que puede ser más precisa en el otro mundo, captando con mayor precisión el desarrollo de las secuencias de mi película real, pudiendo con ello identificar un efecto antes de recibirlo. Estamos más despiertos, conscientes. 

El despertar de la conciencia también es posible lograrlo a través de un mundo virtual inventado, seguramente diseñado a tal propósito (secreto). Por de pronto, hay algo que se agudiza al teclear o leer una conversación o escrito, la intuición, o percepción, extraordinario poder que atraviesa pantallas para de alguna forma, captar señales de otras emisoras, las que están emitiendo aquellas personas, imágenes o situaciones, con las que asidua, o esporádicamente se mantiene conexión virtual. La empatía se hace presente por éste medio y puedes colocarte en el otro lugar. Sé lo que me está transmitiendo.  

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Las letras, los números, son símbolos que conforman una oración, dependiendo  de la colocación o intento están diciendo algo al leerlas. Las palabras escritas transmiten una brutal energía de información. Un texto aparentemente ilógico, filosófico, difícil de entender, puede cursar una transmisión que a nivel subconsciente, entendemos, para más adelante saber poner en la práctica. Unimos palabras que por sí solas ya dicen algo, y es factible que a veces, la mente interprete otra cuestión más cercana a la verdad. Sabemos leer entre líneas, y vemos  jugadas que la vida muestra para poder participar con inteligencia. 


¿Qué de realidad puede tener el mundo virtual por el que me paseo?

Por poner un ejemplo jugando con las letras; 

Es, quizás, un mundo paralelo, otra dimensión llamada Real/idad Vi/rtual, separando letras al azar quedaría; Real Vi, ¿Quiere decir que estoy viendo una realidad? O, estoy soñando a despertar una parte de la inconsciencia llamada Intuición. Una Vi/sión Real, separando, Vi Real. Un claro significado.  

En el mundo de a pie, cuento con los sentidos del olfato, el oído, la vista o el tacto, por la red social cuento con un sentido común, fíjense que es lo mismo que decir, sentido colectivo, o universal. Todos los conectados estamos transmitiendo desde cualquier parte del planeta. Las ideas van de mente en mente viajando sobre unas teclas, se comparten y mejoran, amplifican para un bien común, colectivo. Todos queremos lo mejor y superarnos en todos los sentidos. Por cada idea de uno nos unimos más. 

Los pensamientos se escriben y la mente lee mientras, VI, en aquello que tenía delante sin importar distancia ni estructura física, el mensaje ha sido entendido. 

A partir de una emoción filtrada captamos un efecto como si fuera en directo, algo así como si tu mente y la mía hubiesen conectado por una misma señal,  sin mediar palabra oral ni contacto físico. Las sincronizaciones se efectúan más seguidas y cada vez nos sorprenden menos. 

¿Será verdad que la Re/d Soci/al está contribuyendo a una Real toma de consciencia colectiva a través de La Intuición?  ¿Qué somos cada vez más intuitivos? ¿Perceptivos? ¿Interactuamos con mejor lógica entre nosotros?

Podríamos estar experimentando el desarrollo de la capacidad intuitiva.

Estamos conectados a una energía Divina, somos Seres poderosos y la conciencia colectiva, puede estar abriéndose camino gracias, entre otros, a este programa de comunicación virtual. Si fuese así,  aprenderemos a comunicarnos y a elegir recibir la información necesaria mediante otro lenguaje, más sutil e intuitivo. Al principio inconscientemente, luego con total naturalidad. Se encuentra lo que se busca. 


El Despertar de la Conciencia Colectiva la estamos viviendo cada día con más celeridad, personalmente eso es lo que creo, y estos han sido algunos de mis humildes razonamientos en base a  inquietudes e intuición del tema. Gracias por leer. 

Mila Gomez. 





lunes, 21 de marzo de 2016

Ausencia de Amor


Sinopsis reflexiva sobre los personajes del relato "Ensueño de un Bandolero"

Tanto Pascual como Teresa al igual que Tomás,  actúan entre ellos motivados por un afán de venganza, los tres se sienten engañados, utilizados por motivos innobles, ven culpa pecado, e interés mundano,  el amor verdadero no tiene cabida en sus corazones.

Pascual “cree” estar enamorado de Teresa,  le gusta como mujer, en su acercamiento a ella sin ser muy consciente, pesaba una soledad que sentía al verse fugado de la cárcel sin nadie que esperase para amarle, vio en Teresa su salvación y se aferró a la mujer como un náufrago a la deriva. También vio en ella la esperanza de dejar  atrás todo lo que recordase a sus erradas decisiones delictivas, quería la “estabilidad” del hogar confundiendo a ésta con el amor.  Siempre fue un mujeriego y sabe, que su edad, físico, no tan joven, le va a dificultar futuras conquistas, y hará, todo lo que haga falta para retener a Teresa a su lado aunque vaya en contra de todo lo que quiere alejarse.  No la ama de verdad.

Por su parte a Teresa no le interesa de momento enamorarse, sus experiencias lastimosas con anteriores relaciones  hacen desconfiar del amor, y de lo que los hombres puedan ofrecerle. Al conocer a Pascual,  ver su entusiasmo hacia ella, conocer de su oficio bandolero y artimañas para defenderse de la guardia civil, propicia ver en él, candidato para utilizar en un plan de venganza que alberga contra el hombre que más daño le hizo en su vida. Tan solo quiere el suficiente dinero para empezar una vida lejos de la pobreza y los engaños, quien la ultrajó, don Tomás, para el que trabajaba como niñera lo tiene. Pascual, por quien no siente el amor esperado por éste, será su puente hacia la riqueza y libertad.  Lo que suceda después no es de su incumbencia, los dos hombres, en sus costumbres de obrar son delincuentes para ella. No reconoce el amor en ninguno de ellos.

Tomás, el ultrajador que va a ser despojado de su honor y parte de su riqueza gracias al plan de Teresa, mostró, una cara condescendiente al querer subsanar su abominable acción, apoyada según él, en un momento de debilidad y, aprovechándose de su condición de “señor” para con la niñera Teresa, pagando su "pecado" con dinero durante tres años, tiempo en el que se entera que su dinero nunca fue destinado a lavar "su culpa", motivo por el que obligó a Teresa a compensar su pérdida económica a cambio de favores íntimos, o si ella prefería, dejarla mal considerada ante familia y pueblo entero.  El amor es desconocido en sus actos. 




Todo plan llevado desde la venganza u otro sentimiento carente amor, o buenas intenciones, solo puede concluir en un desenlace desfavorable para las partes implicadas.  El resultado de tan engañoso cometido nunca puede tener veracidad, porque cuando falta amor incondicional en lo que uno hace, si es una mentira tarde o temprano sale a relucir la verdad. Quien juega con las personas utilizándolas en beneficio de uno solo, está tentando a la suerte de ser descubierta y que cuando estalle la verdad sea más dolorosa. Es una carencia de confianza en ella misma que acusa en los demás. El plan nunca puede salir bien, en cualquiera de sus formas, nadie puede causar daño sin salir perjudicado.  


Mila Gomez. 



Si te apetece leer la primera parte del relato "Ensueño de un Bandolero"   Clica Aquí.

  

miércoles, 16 de marzo de 2016

Ensueño de un Bandolero (Parte final)


          

             Bajando las escaleras.

             Escuchó las notas de un piano tecleando “Para Elisa”, una conocida melodía que gustaba escuchar a su fallecida esposa, cuya imagen visionó junto a sus hijos y amigos en torno a un fuego, clamándole en vítores que  actuara.

            Todo parecía tan real que el bandolero Pascual, apodado “El Floro” se emocionó.

            Observó la sala de juegos llena de caras sonrientes y pequeños alborozados por la diversión. Comían, bebían, hablaban, todos parecían felices a la espera de un nuevo pase de figuras en la que intervendría el anfitrión. Se fijó en los cinco hijos del matrimonio sentados uno al lado del otro, jugando y animando al pequeño e indefenso Blas. ¡Se le veía tan frágil!

            De nuevo se acordó de la familia que un día tuvo, también con esposa y  cinco hijos,  del mismo juego  que organizaban por Navidad, el teatro de las sombras animó muchas de ellas.  Sin querer, una lágrima resbaló por la hirsuta barba al recordar a Elisa. Y se pensó.

            ─ Va, qué más da, ya daré otro golpe mejor.

            Igual que sin ser visto entró en la casa, de la misma manera se dio la vuelta y encaminó a la salida principal, sin testigos y en silencio. Ajeno se llevó una gabardina gris y un sombrero negro, camuflando con el atuendo su recia figura en la noche parda.

            El camino estaba seco, polvoriento, su apurado aunque satisfecho caminar le produjo calores. Se deshizo de las prendas y sintió más liviano, ya nada tenía que no le perteneciese, y el romance con Teresa se difuminó en el recuerdo.

            Se sobrecogió al comprender que volvería a caminar solo por la vida, quién sabe por cuánto tiempo seguiría importándole la soledad. 

            Los pensamientos se tornaron dispersos mientras la alborada coloreó su visión, todo quedaba en un pasado irreconocible. Ya no era quien fue y se preguntó adonde estaría el nuevo camino.

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            Vio cubriendo el vasto Firmamento con intensas luces, de las copas de los árboles descendían guirnaldas amarillas, rojas, violetas y azules resplandeciendo por el bosque. El estanque de los gansos cubierto de nenúfares y escarcha rosada se formó en segundos ante sus atónitos ojos.

            De pronto comenzó a tiritar y el sol dejó de brillar, calentar. Miró al frente y observó las colinas moteadas de un blanco impoluto, pensó que serían ovejas acercándose a su encuentro.

            Aquel fornido malhechor se tambaleó, lo que parecían ovejas se convirtieron en copos de nieve, al instante la llanura y todo el mundo que conocía se vistió de un blanco nevado. Y se dijo.

            ─ ¿Es posible que haya estado caminando sin descanso  desde el verano? No tuve hambre ni sueño. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Ni siquiera sé en dónde me encuentro. A no ser… que ahora mismo esté soñando, de ser así, ¿Qué puedo hacer para saberlo? ¿Alguien puede decirme que hago en éste páramo desierto? Gritó con todas sus fuerzas a los cuatro vientos.

            Y éstos respondieron con los ojos de un halcón conocido.

            Pascual dejó de temblar y sentir miedo por nada. Todo estaba ordenado y en paz. Consiguió liberarse de la última tentación que pudo condenarlo, y su espíritu, voló feliz junto al Halcón.
           
            Su cuerpo fue encontrado, frío y con cara sonriente en la celda de una prisión de Castellón. 

            Había cumplido con su misión. El Ensueño del Bandolero  nunca tuvo realidad, pero pudo haberle sucedido.

FIN

Mila Gomez.

Si quieres leer la primera parte Clica Aquí.



Relato ficticio. Espero haberme acercado con la narración al período en el que vivió el bandolero “El Floro” 1858-1919. Entre otras muchas cosas e intereses, y teniendo en cuenta que cada época sigue teniendo por desgracia o suerte mucho de las anteriores, en aquella,por robar una gallina a los bandoleros les metían en la cárcel. Y jóvenes sirvientas eran incapaces de decir un "No" al señor de la casa. Algunos "amos" aún hacían de valer el derecho de "pernada". La prioridad, en ambos casos, comer y dormir en un lugar decente.  

sábado, 12 de marzo de 2016

Ensueño de un Bandolero (Parte VIII)




              Tomás se pronunció.    

           ─ ¡Por supuesto! (..) Hace cinco años cuando Teresa embarazada  le fue imposible  ocultar su abultado vientre, se despidió de la casa y marchó a vivir donde su hermana, no sin antes sacarme una buena tajada de dinero para los gastos que se le avecinaban. A los pocos meses regresó, venía sin dinero ni trabajo, por tanto, obligó a que la emplease en casa. Me amenazó que de no hacerlo, le contaría a mi esposa todo lo ocurrido en aquella noche nefasta en la que se me entregó, según ella forcé, y que, a razón de la imprudencia tenía un hijo conmigo. Tuve que convencer a mi esposa de que necesitábamos de sus servicios como segunda niñera. Aquí donde  ve, la muy mezquina, me ocultó la muerte de su hijo, y, aprovechando la amenaza de descubrirlo a mi familia, obligaba a entregarle dinero cada vez que le apetecía, para los gastos del hijo mutuo, se suponía. Sospeché, cuando le insistí en conocer al crío y se negaba una y otra vez. Por tal motivo, sin previo aviso un día decidí ir a conocerlo a casa de su hermana, debería contar tres años cumplidos. Allí me enteré, había fallecido con seis meses de tiempo. Me sentí timado, ridículo, y con una rabia inexplicable que, una vez de vuelta a casa y verla, la obligué a confesar, y no sabe usted, lo que salió por su boca. Tomás sonrió recordando la oportuna e increíble confesión de la niñera, y continuó con un deje de sorna.

            ─ ¡Ha! Entonces tuve mi momento de desagravio, amenacé con contar su argucia y desatino a todo el pueblo para que la despreciaran, y tuviera que marchar con una mano atrás y otra adelante a no ser, que fuera menos arisca y sí, más cariñosa conmigo cuando estuviéramos a solas. Dos años hasta la fecha en  que sospecho  le gustaba tratarme con mucho gusto y mejor servicio, dinero recibía el que pedía. Su engaño y robo, que considero inmerecido, no se lo perdonaré, ahora para colmo quiere robarme la salud de mi hijo Blas.

            Pascual no perdió tiempo en proponer, se hacía imperativo terminar cuanto antes.

            ─ Habla Teresa. ¿Qué tienes que justificar al respecto?

            ─ Su esposa acababa de darle el quinto hijo. Nació con un grave problema respiratorio, la falta de dos dedos de la mano izquierda y una piernecita más delgada que la otra. Todos pensamos que moriría al poco. Por entonces yo era la niñera, al pequeño me lo pasaron a mi cuarto para atenderlo casi sin descanso, lloraba a menudo y parecía ahogarse con cada lágrima, yo apenas dormía. Tomás  llevaba muy mal eso de que uno de sus hijos no fuera normal, según decía. Empezó a beber más de la cuenta. Una de esas noches con borrachera fue al cuarto a ver al niño, el pequeño Blas dormía y yo estaba dormitando en la cama. Empezó a pronunciar su nombre, despacio pero seguido. Blas, Blas, papá viene a verte. Encendí un quinqué, me interpuse en su camino hacia la cuna, le sujeté por los brazos y le dije que se fuera, el niño tenía que dormir había pasado el día con fiebre. Chiss, cállese don Tomas, va a despertar a Blas. Me amonestó severamente y enfadó, o quiso aprovecharse de su posición de amo. El caso es, que sacó fuerzas de la borrachera y me sujetó con una mano por la cintura, la otra la colocó detrás de mi cuello.  Empezó a olisquear, a besarme,  echarme su fétido aliento sobre la cara, el muy cerdo. Lidié por desprenderme de sus brazos, en silencio, utilicé mis pies para darle una patada y debí habérsela dado más fuerte, pero temía que gritase y despertase al niño, o que se produjera un escándalo en la casa.  Entonces él me pegó una bofetada que partió mi labio. ─ Inclinó un poco la cabeza en un recuerdo nada grato y prosiguió.  

            ─ Si, tal vez pude haberlo evitado, el que me condujese hasta la cama y despojase de la ropa, supongo que me dio más miedo la consecuencia de despreciarlo a que me hiciera suya.  Ya imaginas el resto Pascual, quedé preñada.

            Después de una breve pausa cortante,  Tomás habló mirando con falsa condescendencia a Teresa.

            ─ Esperaba que contaras toda la verdad, Teresa, al no hacerlo me veo en la obligación de ser yo quien lo haga. En primer lugar, según tus palabras afirmas que accediste  por voluntad propia a la entrega, confesión que me resta culpa. Aquella noche tuve  un momento de debilidad que nunca debió acontecer.  Además creo, que a partir de entonces tu vida no fue tan penosa, tenías ahorros a mi costa y siempre tuviste la oportunidad de marchar.  Y eso que ocultas se lo voy a aclarar al caballero ahora mismo.

            Pascual tomó la palabra antes de que sus temores de perder a la mujer que creía amar, se vieran reforzados si continuaba disertando Tomás.

            ─De todas formas usted se aprovechó de ella después de enterarse de la muerte del niño, según dice fueron dos años, es usted un canalla sin escrúpulos. Que le diese dinero durante tres años, bien valió la deshonra y el disgusto que le causó. Debió ser muy duro para ella, tan joven, sabiéndose madre soltera de cuyo hombre era inalcanzable. Y el temor de verse sin trabajo ni respeto eso le pesaba mucho. 

            Teresa en su impaciencia por finalizar el diálogo que preveía la perjudicaría,  sonreía nerviosa, intentando aparentar una seguridad de la que carecía. Recuperó la calma a duras penas y con autoridad, habló a su compinche de fechorías. 

            ─ Pascual, tienes que bajar de inmediato para actuar en el teatro de las sombras, esperan a Tomás para ello, si no va, subirán a ver qué pasa. Ten, ponte esto, nadie notará la diferencia, y reproduce cualquier imagen que sepas o recuerdes haber visto. Le alargó la gabardina y el sombrero de Tomás, y con miedo a que su plan se fuera al traste a punto de ser conseguido, apremió.  Hazlo rápido,  no queda mucho tiempo.

            Tomás intentó ganar ese tiempo que le beneficiaba.

            ─ Espere hombre, no sabe lo mejor.  Si amenacé con echarla de casa y contarle a todo el pueblo el embuste si no accedía a mis deseos,  se debió a  su confesión de que el niño no era mío, sino de un novio que por entonces tuvo, perteneciente a otro lugar y que la abandonó al enterarse del embarazo. Yo había creído que el crío era mío por haber nacido antes de tiempo. Creo, que ahora lo sabe todo, actúe en consecuencia.

            Atravesando a Teresa con una mirada de silenciosos reproches, Pascual se dirigió a la salida con las prendas puestas de Tomás. Dispuesto  a llevar a cabo su último trabajo delictivo. Pensando en quedarse con todo el dinero del botín.

            ─ Tápale la boca, Teresa.  Conminó.

            Mientras procedía a obedecer, escuchó que Tomás decía a la mujer.

             Cómo puedes hacerme esto Teresa, ese dinero que quieres llevarte bien sabes que lo iba a invertir en la curación de mi hijo Blas, hay un hospital  en un lugar más cálido con médicos que mejorarán su salud. No tenéis derecho a robarme, te di todo lo que me pediste.

            Pascual cogió por sorpresa a Teresa, le tapó la boca con su cachirulo y ató al lado de su amante. Atados  junto a sus culpas, y él, procuró pensar que se liberaría del mismo pecado.


            ─ Enseguida regreso, quiero hacer las cosas bien.

Continuará...

Mila Gomez. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Ensueño de un Bandolero (Parte VII)



            Venía a por picadura para la pipa, ¡y heme aquí lo que encuentro! Dos ladronzuelos dispuestos a llevarse la salud de Blas, mi hijo pequeño.

            Tomás en su indignación habló dirigiéndose a Teresa, por lo que se le pasó por alto el trabuco con el que Pascual le apuntaba, que no dudó en aprovechar la seguridad que le confería un arma en las manos, para advertirle.

            ─ Para su conocimiento le diré que no soy un ladrón cualquiera, los que me conocen saben que no me ando con chiquitas, tenga cuidado con lo que dice.  Por de pronto no tengo intención de hacerle daño, ahora, hágame el favor de sentarse. Le señaló la silla más cercana.

            Tomás obedeció. Pascual pidió a Teresa le trajera los cordeles de las cortinas, con ellas ató al respaldo de la silla las manos de don Tomás.

            ─ Es posible que se le ocurra gritar, el auxilio tendría que hacerlo muy alto para ser escuchado, no obstante, me cuidaré de taparle la boca con este pañuelo que le sobresale del bolsillo de la chaqueta tan finamente, nosotros seguiremos recogiendo sus pertenencias. Sentenció el rufián.  

            ─ ¡Quieto!, no lo haga. Aconsejó Tomás. ─ ¿Quiere saber antes con quién se está emparentando? Usted, un hombre maduro, sensato quizás, no querrá dejarse engañar por una frívola mujer.

            ─ No precisa decir nada, ahórrese las críticas, la conozco lo suficiente para quererla con lo que lleve encima, incluido su hijo, que por cierto, también es suyo. ¿O eso lo va a negar?

            Antes de contestar, Tomás rió de buena gana enseñando sus blancos dientes.

            ─ ¡Lo ve hombre!, por ahí empezaré. Ese pobre niño nació prematuro y murió por falta de desarrollo a los pocos meses. Y créame que lo sentí de verdad.

            La tensión estaba servida con la respuesta. Tomás dejó que hiciera efecto en Pascual. Poseídos por la curiosidad  los dos miraban al turbado gesto de la mujer, que, resuelta, desvió hacia otro lado su vergüenza descubierta. Sabiendo que tendría que dar explicaciones, les encaró la mirada con regio porte y exquisita trapacería, dirigiéndose orgullosa a Tomás.

             ─ No hace falta airear el pasado, todos tenemos cosas que ocultar. Y lo que sabe éste hombre de mí, es lo que vale por ser verdad. ¿A santo de qué va a creerle a usted? Mi hijo podría seguir sano, viviendo con mi hermana y a usted tenerle engañado con su paradero, además, pronto lo veremos. ¿No es cierto querido? Dirigió su mirada a Pascual, que sin dejar de mirarla no contestó, ni movió un solo músculo de la cara.

            ─ No digas patrañas, el hombre que te acompaña es cabal, se le nota.

            Teresa saltó ofendida, tuteándolo.

            ─ ¿Cabal? ¡Y te está robando!, que gracia tienes. Nos estás haciendo perder el tiempo. Pascual, tápale la boca y continuemos, se nos hace tarde. Ordenó tajante.

            ─ Antes, voy a dar a los dos la oportunidad  de contarme la historia en dos versiones, ya decidiré cual creer, si por casualidad comenzamos  una vida juntos, lo quiero todo claro. A lo mejor te dejo aquí atada con él y me largo yo solo con el dinero. Comience usted, don Tomás.

Continuará...

Mila Gomez. 

domingo, 6 de marzo de 2016

Ensueño de un Bandolero (Parte VI)




            Teresa esperó a que Pascual saliera del despacho, para con premura, dirigirse al escritorio, a la cajonera situada a la derecha,  vació por completo los cajones hasta dar con el que le interesaba. Introdujo la mano tanteando el fondo del cajón, encontró la lengüeta que buscaba, tiró de ella y dejó al descubierto un segundo fondo con ocho saquitos de tela blanca. Emocionada, como si le fuera la vida en ello los empezó a desatar. Enfrascada en su proeza al comprobar que rebosaban monedas y billetes, no advirtió que Pascual habiendo entrado para hacerla una consulta, observaba en ella un rostro arrebolado y en demasía eufórica, transformado por la codicia, quizá de venganza personal. Hablaba  sola, exultada por la dicha del momento.



             Ahora me cobraré las humillaciones que he sentido tantas veces por tus desprecios y otros agravios hacía  mi persona. A Teresa Galindo no la acobarda ni despreciará nadie jamás, ni tú, Tomás, abogado de pacotilla, ni el rufián de Pascual, o el mal nacido novio que me abandonó, este botín me lo deben todos los hombres  que se han cruzado en mi camino, de una forma u otra será solo mío, encontraré la manera de que así sea.

            ─ Habla  mala mujer.  Le espetó Pascual. ─ Que tienes en contra mía, aclárame ahora mismo lo que acabo de oír.  

            ─ ¡Pascual! Gritó sorprendida  Tenías que estar llenando las alforjas. Déjame en paz, me estaba desahogando. Repartiremos el botín, no me hagas caso, has de entender que estoy muy dolida con el mal que me ocasionó don Tomás. Ya te dije que me violó y tuve a mi hijo de él.

            ─ Si, recuerdo, pero. ¿Repartir?, ¿No era compartir? ─ Pascual hablaba encendido de traición─ Embustera, me has enamorado para que te ayudara en el atraco, si nos descubrían, mejor echar las culpas a un bandolero criminal fugado de la cárcel. Tenías la intención desde el principio de abandonarme, tu única motivación era hacer daño a quién te ultrajó. ¿No es verdad? Contesta de una vez. −La agarró fuerte por el brazo zarandeándola a la vez que levantaba la otra mano con la intención de abofetearla.

            ─ Anda, pégame si te atreves y te envío con la guardia civil, todos sois  igual de bravucones y nunca  hacéis nada bien. ─ Dijo ofendida.

            Contuvo la rabia y la soltó con brusquedad, enviándola al asiento de cuero que precede al escritorio, destinado a las posaderas de  su dueño.

            ─ ¿Quién, o qué cosa manejó mis ilusiones? Bien me engañaste Teresa, yo quería una nueva vida para los dos con tu hijo. ¿Ahora qué hago con esta nueva pesadilla?

            ─ Tranquilízate hombre, pensemos con serenidad, aquí hay unas trescientas mil pesetas, suficiente  para los dos, poco importa si  lo gastamos en distintos sitios y motivos. Acabemos de recoger lo que falta y marchemos antes de que termine el teatro de las sombras.

            ─ ¿Cómo sabías donde estaba escondido el dinero, así como el montante del mismo?

            ─ Te contestaré a la última. Aquí casi todos sabíamos que don Tomás vendió varias tierras y masadas, hoy le pagarían y dentro de dos días lo llevaría al banco. Ahora está en nuestro poder. Vámonos ya.

            ─ De aquí no se mueve nadie hasta que yo decida.

            Acababa de entrar Tomás Ávila, alto y enjuto con sus 37 años arrogantes,  ancho bigote  tapándole los labios y una pipa en la mano.

Continuará...

Mila Gomez.