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jueves, 5 de abril de 2018

Juguetes del Pánico



Mario repasa mentalmente aquellos juguetes guardados a los que en su día, otorgó realidad. Convencido que cobran vida al ponerlos en funcionamiento para jugar con ellos iniciando una batalla en la que solo puede quedar un vencedor. Un simulacro creíble del gato y ratón que una vez puesto en marcha siente ser el de menor tamaño. Solemne, va la vida en ello y no quiere experimentar nuevo fracaso, esa sensación amedrantada nunca le gustó. Su mente hospeda aprensión a ser vulnerable y por ende considerarse mal contrincante a causa de un algo desconocido. Recuerda, que sus padres recitan la misma estrofilla si les comunica que por miedo a ser dañado el otro ganó. 

— Hijo. ¡Solo son juguetes, no pueden hacerte daño ya sea que ganen o pierdan! 
En cada desconsuelo sonríen con adoración.

Mario aleja las reflexiones mentales sin esfuerzo y regresando a su pequeña y natural valentía decide escoger al enemigo más recelado, adquirido a capricho por sus papás. Resuelto, abrió el armario. Un dragón rojo con enorme panza blanca y escamas amarillas que flamean. Con mano firme pulsa ON. El dragón se hincha justo el tiempo para que Mario vaya buscando escondite en donde el fuego saliente por las fauces del fiero animal no le alcance con esa quemazón, persiguiéndolo sin tregua. Tiene sonido a volcán en erupción. 
Comienza el juego.
Mario no logra alejar de sí como quisiera un hábito de alarma. Aferra entre sus deditos derechos el mando de dirección resuelto a no dejarse ganar por su rival. Abraza lo imposible de lo posible por dirigir el fuego a estamparse lejos de su presencia. Perladas gotas de enlazadas emociones cubren la frente de su bello rostro, pero se prometió ganar en esta ocasión, no puede fallarse. 
Advierte que va perdiendo. El aprendiz de la confianza se opuso en apretar OFF para detener la batalla y en consecuencia perdió. 

¡Vaya! No registra tanta pérdida, algo dentro de él le dice que perder tantas veces con el mismo adversario deja de hacerle gracia ni tener sentido. 

Se permitió morir para volver a nacer.


El panzudo dragón fabricado a durar un preciso tiempo llegado el momento se desmoronó. Una piltrafa de temido juguete destrozado junto a las piernas de un Mario que exclama. ¡SI!!!  Por primera vez se percata que lo salido por la boca de su pavor no es más que aire teñido, polvo que desaparece fácilmente sacudiéndolo con ganas, motas rojizas parecidas a las ocasionadas cuando le salpica salsa de tomate y su mamá las elimina como por arte de magia. 

Nada, dice, de si su júbilo es originado por la risa del descubrimiento o el llanto de haberse quedado sin un juguete inofensivo. Los padres intrigados por la mezcolanza de acentos que emite el pequeño van a la sala de juegos. Junto a un destrozado y desfigurado muñeco encuentran al niño con expresión de. ¿Comprensión infantil?  Mirando a sus progenitores con evidente satisfación dice. 

— Se rompió solo. ¡No era más que un juguete!  

Se dirigió al armario del terror acariciando uno por uno a todos lo que había creído enemigos. 

— Perdí el miedo y quiero jugar y divertirme con todos los juguetes. Ninguno hace el daño que yo temía. 

*  En la niñez, fundó existencia a lo que no significa peligro. El miedo sólo se perdió, camuflado de "no pasa nada" se interpone junto a la auténtica realidad, engordando solapadamente. 


***

Más crecido, Mario ríe al recordar aquellos juguetes que le traían de cabeza. Ya se considera inmune ante cualquier competidor que se cruce por el capricho con la intención de jugar. 
Sobrevalora su confianza jugando. 

Aún no sabe que sabe. Dragones clandestinos fabricados para un tiempo de ellos son amos en los juegos que utilizan continuamente gentes mayores que él. Aguardan pacientes para desafiarle poniendo a prueba valor y fortaleza comprobando su fe y solidez. 

Dragones con cara de asignaturas, amistades,  amores o familiares, salud, coches, casas, dinero, trabajo, hijos con sucesores tal vez. Objetos sugestivos e interesantes. Vulnerabilidad acompañada por cortesanos como la ira y el pobre de mí. Conflictos entre ganancias y pérdidas según el terror subyacente en la mente. 

Atractivos y versátiles dragones fabricándose con la insana intención de continuar provocando quemaduras a sus padres sin saber estos que el miedo se presenta de múltiples formas y no distan tanto a los que sentía su niño. Por equivalencia poseen el mismo tamaño. Adultos y sumando años a su manera continúan avivando el fuego de las ilusiones. Los juguetes van adquiriendo a cada paso diferente cuerpo y comprensión. 



* Hasta por fin percibes, luego Sabes. El fuego se extingue con la templanza, la cual concede  equilibrio entre el fuego y el agua  reinante dentro de uno mismo.     

Gracias por el fuego y el agua. 


Mila Gomez.  


domingo, 19 de noviembre de 2017

Alma Gemela


De la red. Imagen de la pintora "Mariella Kampoy"


Eones, que Mikaela nació por primera vez. En aquella, y posteriores retornos venía acompañada de una guía igual a ella. Cuando la confiaba y depositaba con ternura al cuidado de la familia elegida, revelaba a la que tanto se le parecía como si recordarse por sí misma. 

∞∞∞

Previamente los progenitores me inculcan las primeras e importantes creencias con las que me acostumbro a convivir y ser sentida. Luego vienen otros asegurando saber y creo. Algunas creencias las mantengo fielmente de por vida, llevo en la última exhalación y traigo en nuevo bostezo establecidas como patrones. Conservo la herencia genética de antepasados que no existen a mi vista. Admito como mi credo lo que encajo y ejerzo el protocolo tal veraz seña. 

La sociedad ética-cívica por cuya firma me identifico contribuye para que no falte ocasión de queja, efímeras alegrías o algo más o menos. El mundo entero y entorno en el que me muevo  ofrece suficientes razones para justificar el miedo o abrigar amor con diversas impresiones entremedio. Inverosímiles acontecimientos de los cuales me siento separada o unida al conjunto. 

La vida me parece una noria que gira constantemente en una viciosa y ocurrente locura. 

Conozco gente que fortuitamente, pasan de largo con pocas palabras, se quedan por un tiempo o puede que por vida entera que, dependiendo de mi particular credibilidad me permito la arrogante cortesía de enjuiciar cuando comparo maneras con las mías. Estas personas razonadas también de sus formas a las que sumo banalidades, situaciones emociones o sentimientos, brindan opciones de conocerme en debilidades y fortalezas. Quedo con algo o ignoro. 

Otorgan posibilidades de depender y apegarme a lo interesado o necesitado pudiendo ver a la humanidad como distinguidas dogmas heredadas o contagiadas. Me sobran oportunidades de aumentar, disminuir, variar o eliminar creencias percibiendo el derecho o deber de ofrecer “malo por bueno” o viceversa sin conocer la autenticidad del otro. 

Mantengo mi existencia dentro de una fantasiosa realidad que imagino paralela con variopintas disyuntivas. 

Viajo con, o sin dificultad, por un acceso incomprendido creyendo en casos, “diferente.” Es posible que me dé igual, depende de mi ánimo y seguridad, porque he creído en lo correcto e incorrecto albergando dudas. 

A veces creo ser merecedora de lo que sostengo en cuerpo y mente, acepto el reto y la responsabilidad a pesar de lo inconsciente del para qué y parezca una idiotez. 

Experimento dolor, sufrimiento, impotencia, y el prematuro devenir del cuerpo si infrinjo alguna ley implantada por el sometimiento o sistema de mis creencias. Tengo que vincularme con el orden establecido. Moralmente mi alimento es sano, de lo contrario caigo y levanto gracias al optimismo y esperanza que se saben  dentro del gran juego. Consigo manera de avanzar aunque de pronto crea que no es la mejor vía. 

Me equivoco y continúo por otro tramo que confunde con su elegante vista. Los regalos de felicidad que la vida me obsequia, van desvaneciendo para que otros ocupen su lugar. Y así voy, en pos de la eterna serenidad.  Este resurgir vuelve a ser mi cegada visión de la vida. 

Entonces existo en una línea continua que está sellando el sino  mientras descubro de a poco la realidad idónea que hace ser libre. Libre al fin de conocer el significado del pecado, la culpa y todos los bendecidos errores que ayudan a enriquecerme en el tiempo, soltando lo que no tiene gracia.  

∞∞∞

Escucho una voz interior suave y amorosa a la anterior que llega a través de un profundo ombligo. 

El conocimiento está a salvo en una zona de la mente en donde simplemente, yo soy. Lo enseñado aprendido y practicado es para observar la vida en su versión falseada y tengo oportunidad de experimentar la creíble verdad cuando distingo con claridad la escucha que emite mi frecuencia interna, opuesta a la disonante y absurda que viene del exterior. 

Advine muchas veces, no soy forastera para que de nuevo, impongan movimientos y coarten controlando mi actuar o pensar en base a unas ideologías preestablecidas que sin querer o queriendo, acompañan como subyugada basura. La verdadera verdad está a mi disposición. Puedo elegir en cada instante la jugada que permite salir airosa del juego en el cual fueron clausurados mis recuerdos originales y desterrar los que oprimieron. 

Si me pierdo entre la burocracia o sinrazones, ante la confusión y caos masivo, la búsqueda interminable por hallar paz y felicidad, me otorgo licencia para, con honestidad y benevolencia borrar lo que escrito quedó grabado por haber creído, de nuevo, aquello que la tradición pretende que reviva; el dolor padecido, la melancólica tristeza, impotencia de no poder llegar a más. Inseguridad de no saber qué, miedo a lo desconocido a lo conocido, dudas, lo absurdo del proceder…

Dejo de buscar para saber conseguir o desear, soy anfitriona de mi estrella y transformación interior. El hallazgo se encuentra de mí, ¡a tan solo otra creencia! 

En la quietud extraigo la esencia de la vida. Tengo alas que no se ven, pero puedo volar a favor de su dirección.


∞∞∞

El ser humano es más grande y poderoso de lo que se le ha hecho creer, ¡ES GRANDIOSO!  Se le ha reducido tanto que en ocasiones es incapaz de creer ni en sí mismo. Pero siempre tiene la posibilidad de cambiar y redefinir su vida acomodándola a su mejor relato. Todo lo tenemos al alcance de una buena observación. Nada ni nadie nos podrá desposeer de lo que llevamos adentro a no ser que aprobemos el cautiverio de quienes están interesados en fragmentar la unión.


Mila Gomez. 

domingo, 7 de mayo de 2017

Deseos


Tus sentimientos crean el patrón desde el cual tu mundo es creado, y un cambio de sentimiento es un cambio de patrón. 
"Neville Goddard" 







Ya le decía su madre; "que tenía la cabeza llena de pájaros."

Miró en donde el tiempo era deseo y deseó, cuando ingenua su cabeza le hablaba de fantasías y sueños realizables. Sonreía, mientras se veía envuelta de lo mejor que había creado en su trastienda. Arrogante y segura miraba a los vecinos, también venidos de la nada a los que dotaría de vida, algún día. Su ego pequeño crecía, la fama y el éxito le acompañaban mientras instruía su voz en los escenarios del barrio, su mejor baza para hacer realidad sus sueños. 

Diseñó a su manera el futuro y se extasiaba con aquella  Casa de los Alpes vista en una revista, allí se vislumbraba al confort de unas vibrantes llamas de color azulado, amarillentas y rojizas, contemplando  la caída del  sol y teñirse  el cielo con las pinceladas del atardecer.  

La vida familiar organizada, amigos incontables y alegría y vino para brindar por su fortuna.  

No a la inquietud, a la escasez, no al miedo al desamor o a la enfermedad, a las enemistades o a familias desunidas. Al esfuerzo o la decadencia. Sin penas ni llantos a no ser que éstos fueran para alegría.

Sus retos mentales anidaban en la paz de la inocencia, entretanto crecía iba desilusionándose sufría...

Pasaron años y Mónica, mira otro tiempo en la que está presente con la ausencia de muchos deseos de otrora, al frente y a ambos lados, arriba y abajo observa que otros deseos a los que no prestó atención conforman ahora su mundo con las incógnitas impresas en los pliegues de sus arrugas. ¿Qué me trajo el Universo?  Toma un sorbo de vino de la copa, y ríe casi con descaro alzando la vista al azul del mediodía diciéndole a los pájaros: ¡El Universo tiene humor!

En ese descansar sereno que proporciona las experiencias llevadas hasta el extremo del delirio, se da cuenta, ningún deseo es abordado únicamente desde lo deseable, sino, desde lo intrínsecamente saludable. Una fuerza mayor y sabia subyacente en los mismos deseos entiende que justamente necesitas todo lo contrario para valorar de la vida la valía de la misma y de lo que te juegas en ella. Ninguno de aquellos deseos lejanos pero no olvidados si los hubiera recibido cuando los quiso poseer, podían haber sido bien acogidos si primero no entendía lo que verdaderamente necesitaba. Simplemente en la madurez del camino, Mónica comprende que todo tiene un orden. Y los deseos, algunos se quedan en suspiros, otros van llegando a medida que se está preparada para recibirlos y darles el lugar adecuado en su disfrute y entendimiento. 

Ahora ya nada importa, porque lo importante siempre lo mantuvo a salvo con ella. 



Mila Gomez. 


Relato recitado en YouTube



sábado, 4 de febrero de 2017

La Petición


En un sueño claramente escuchó.

Hola, María, yo soy, La Voz.
Tengo en Tierra a un anciano que se resiste a partir, posee una dureza en sus sentimientos poco común en el planeta.
No hay nadie que quiera responsabilizarse de él.
Ni lo quieren ni lo necesitan.
Su tiempo expiró y sigue en lucha por mantenerse muerto.
No voy a obligarle a partir y te encontré como alternativa.
Lo voy a enviar a ti.
Deberás recibirlo.

María preguntó a La Voz.
¿Para qué me lo entregas a mí?
¿Qué tengo que ver con su problema?

La Voz dijo.
La resistencia que él tiene a partir es igual a tu dureza por la vida.
Los dos os resistís por lo mismo, al derecho a que la vida fluya. 
Si tú eres flexible él lo será para marchar en paz.

María volvió a preguntar.
¿Qué mejor modo tengo de ver esta nueva situación?

La Voz dijo.
Míralo como un regalo que yo te hago. 












¡Cuánto odió a ese hombre!
Tiene la desfachatez de presentarse en su casa sin previo aviso, y con esa sonrisa burlona que tan despreciable siempre le dirigió.  Anciano y aún queriendo mantenerse joven con ese atuendo deportivo, si hasta su carnet debe de tener arrugas.

Por muy pasados que tenga los ochenta o a punto de morir, nunca le iba a perdonar que no acudiera al funeral de su esposo. Prefirió la caza por una viuda rica que se mofó después de él, cuando fue ella quién lo desplumó.

Nunca la aceptó por ser madre soltera de dos criaturas, que su hijo se casara con ella y responsabilizase de esa familia con amor, fue para él una deshonra. En consecuencia y por desobediencia, el padre castigó al hijo desahuciando de la empresa familiar. Prácticamente sin nada para ofrecer a ese hogar mestizo al que iba a vivir y por el que se alejaba de él.

Durante los tres primeros años se dejaba caer una vez por Navidad para darle un sobre a su pobre hijo, y mirar de reojo y burla a la que consideraba tan distinta de su ideología e idiosincrasia. 

Después quedó viudo y se lanzó a ensalzar su vanidad.

Nunca más supimos de él, salvo por las noticias que su hijo me traía a través de unas hojas de diario con la foto del magnate.

Hablé con él para comunicarle que su hijo había fallecido, solo preguntó la hora, pero equivocó el día.  Hoy no es día de visitas, y menos de una tan desagradable.

¿Cómo iba a perdonar a ese hombre que aunque padre de su marido le negó hasta el respeto? A causa de su dureza tuvieron días de hambre y dolor. No quería verlo y ahora estaba entregándole un sobre, ¡a ella!, y citándole una última secuencia de su vida.

Un cáncer por el que pagó para camuflarlo la herencia de su único hijo y el bienestar de una familia, a duras penas sustentada.

En el sobre estaba la foto de una triste casa que él le entregaba a ella y a sus hijos, a cambio de que se fueran a vivir con él mientras el cáncer marchaba de otra manera. 

Y seguía con la sonrisa burlona, autoritaria y despreciable de siempre. ¡Cuánto lo odiaba, ni vivir feliz le permitió! Si al menos se hubiera interesado por saber qué fue de la familia de su hijo.

No, no, no, decía mientras lentamente le cerraba el paso y la puerta por la que entrara.

Una voz infantil, cantarina y curiosa se colocó entre los dos.
Él preguntó antes de dar el último paso.
¿Quién es?
La mujer contestó.
Es María, la nieta sanguínea de su hijo fallecido.
La niña preguntó al hombre.
¿Quién eres?

Una luz en la mirada dulcificó la sonrisa del anciano, como si toda la soledad y la culpa padecida se hubieran disipado al contemplar a la criatura. Al fin valió la pena descorrer la cortina del orgullo aunque solo fuera por ver los ojos de su hijo en aquella hermosa, ángel, una sola vez. 

¡Hola, María, yo soy (…) tu bisabuelo!

María al observar el rostro de fervor recordó la petición de La Voz.
¿Allí estaba su regalo?
¿Era la pequeña María el lazo de unión, o fue que el Amor hizo acto de presencia?

Los dos tenían que conocerse para entender.
El daño asumido ninguno de los dos lo podía llevar a la tumba. 


***
En ocasiones no entendemos ni el por qué ni el para qué de estar viviendo una determinada y angustiosa situación, nada más hay que comprender que si la vida nos la trajo, es nuestra para mejorarla y convertirla en un regalo. Todo tiene un sentido lógico al que no le debemos dar demasiadas vueltas. ¡Relájate! y observa el acontecimiento como muestra de una elección en la que podría estar tu propia  liberación. 

Gracias. 
Mila Gomez.


sábado, 10 de diciembre de 2016

La Especialidad



 –Profesor, escuché muchas veces “conócete a ti mismo”. ¿Cómo puede alguien conocerse en su totalidad?

–¿Acaso no te conoces?

–No lo sé, creo que me faltan detalles. A veces creo conocerme en una opinión ajena, cuando alguien dice algo que lo hubiera dicho yo en una ocasión similar. Hay también, esos actos que veo ejecutar en muchos conciudadanos y allegados en los que mi actitud hubiera sido actuar de la misma manera. Pero no sé qué pensar. –Pronuncié estas últimas palabras con un deje de abatimiento. Algo achicado por mi falta de tesitura.

–No resulta fácil conocerse como a uno le gustaría, si bien siempre, te puedes proponer conseguirlo a través de los demás.

–¿A través de los demás? –. Repetí sus palabras algo confuso.  – ¿Acaso todos somos distintos e iguales a la vez? –. Induje al profesor a una repuesta concisa.

–Mira Sebastián, la gente por no saber decir algo mejor, comenta unas veces que todos somos iguales, y otras, nadie es igual a nadie, ¿tú entiendes esto? ¡Claro que no!, porque hay confusión. Unos han sabido ver que todos hemos salido del mismo molde, y la otra parte, aún se cree mejor que nadie. Y a la postre, todos nos sentimos especiales.

–Yaa, bueno..., ¿y cómo puedo saber que yo soy de especial igual al resto? Esa sería la única manera de conocerme a mí mismo en la especialidad –. Dije casi sin saber lo que decía.

–Conocerse en la especialidad sería como verse reflejado en cada uno de los demás. Hay especialistas en miedos y los hay en amor. Mira, todo aquél, que te haga sentir algo, para ti tiene un nombre, rabia, celos, alegría, vergüenza…, ahí te está demostrando que te conoces, pues de otro modo no hubieras sacado dichas conclusiones.

–Creo que lo entiendo profesor, nadie tiene o deja de tener nada que no pueda tener cualquiera.

–Exactamente. ¿Conoces la teoría del espejo, aquella que dice que puedes verte en el reflejo del otro?  Seguro que sí.  [Contestó por mí, y pregunté].

–¿Qué de verdad hay en eso?

–Al igual que ocurre cuando te miras en el espejo, al estar tú con alguien, el que tienes enfrente siempre te está diciendo como eres, en algún momento del encuentro vas a tener una opinión de su proceder, para tus adentros o expresados, bien sea “es envidioso”. Al emitir un juicio estás admitiendo saber algo, que por fuerza has de poseer. ¿De qué otro modo podrías conocer la envidia si no la hubieras experimentado en ti? Los juicios son emitidos por el ego para hacerte creer que te libras de lo que juzgas.

–Pero hay personas que en verdad son envidiosas, ariscas y dañinas. ¿Quiere esto decir que yo también lo soy?

–¡Claro que no! ¡Pero las has reconocido! Y en tal caso habrá alguien, que así te considere en algún momento de la vida. Es muy fácil, si tú, nunca llegas a sentir algo así como, la envidia, nadie podría considerarte envidioso, puesto que en ti no existiría. ¿Cómo va a existir para ti, algo que no sientes? ¿Qué ni siquiera tuviste el gusto de conocer?

(…) Tras una pausa prosiguió.

–Al igual que el espejo te devuelve tu reflejo, otro hombre te devuelve lo que le reflejas, que justo es, lo que juzgas en ese hombre. Positivo, negativo. 

–¿Qué puedo hacer, en el mejor de los casos, para conocerme bien?

–Para empezar te diré, que cuando llegues a conocerte a través de lo que te transmiten los demás habrás dejado de conocerte a ti mismo, al haber traspasado el umbral de la verdad y llegado a la *unicidad. Entretanto y practicando, usa los dotes de la mente para imponer[le] presente. Esos pensamientos y voces de juicios con los que calificas a los demás, son sin duda una característica que se encuentra en tu naturaleza humana, bien sea que lo encuentres  inteligente, es  lo que te verás en su reflejo por estar él, mostrándote.

–A ver si lo entendí, profesor, si estando con un amigo, o enemigo, según se mire, y yo lo he considerado, juzgado, de … vanidoso, ¿la vanidad  la tengo viviendo en mí?, ¿incluso si no la veo mi especialidad?

–Sebastián, en mayor o menor medida,  puedes conocer la vanidad  tanto si la utilizas como si solo la apruebas. Tienes dentro de ti cantidad suficiente de ingredientes especiales para poder verlos en los demás y que ellos te hagan de reflejo. ¿Verdad que si te pregunto por una fruta específica que nunca comiste ni viste responderás no conocerla?, pero, si dicha fruta un día te la mostraron en una foto, y quedó grabada en ti su hermosura, el no de tu respuesta estaría recubierto de grato recuerdo, suficiente para reconocerla. Con la vanidad pasaría similar, en proporción a tu recuerdo habitaría en ti, si es muy lejana, te rozaría muy poco. Y al reconocerla sabrás, que has de ser mejor en humildad. 

­­­­–¿Y alguna sugerencia, profesor? Para darme cuenta de las virtudes y sus contrarios, y sepa éstos poner a favor.

–Si te reúnes con otro que en el trato te demuestra, porque así lo ves, una descortesía, estuviste atento para percatarte del estado que experimentas al observarte, ten por seguro que la virtud que necesitas desarrollar en ti es la cortesía. El juicio que le colocaste al otro es un reflejo de tu carencia. De tal estilo, si percibes lo cortés, será que la cortesía ya la tienes registrada en ti. 

–¿Y él? ¿Que se supone que aprende?

–Todo se puede aprender en el momento en que se decida, para algo la vida es la mejor escuela y proporciona el tiempo necesario para ello. Por el otro no te has de preocupar, cuando en ti resida la cortesía, te será más fácil verla en él. Y sin proponerlo, los dos habréis adquirido la especialidad de ser cortés. 




Gracias por la lectura y comentar. 

©Mila Gomez. 


Nota:
La palabra *Unicidad, según el diccionario de la Real Academia Española, significa; "cualidad de único".


sábado, 26 de noviembre de 2016

Cuando...




  


Se siente aliviada, el día acabó y dejará que la noche se lleve su sufrimiento, el dolor que siente por todo el cuerpo y lo que nunca acaba de comprender. El sueño la reparará, quizás mañana pueda poner los pies en el suelo sin sentir vértigo, sin verse ojeras por su inquieto descanso nocturno, ¿por qué no? Piensa que podría despertar y sentir salud, o no traer consigo un nuevo malestar, o encontrárselo después. 

Pero tiene miedo, a que el siguiente amanecer no sea diferente de los anteriores. 

De naturaleza tan enfermiza que conoce un puñado de males,  vienen y marchan y alguno se queda con ella. Persona de la que erróneamente se calificaría  "débil de espíritu", con poca energía vital. Nada sabe de la existencia de esa clase de energía y teniendo suficiente para vivir con dignidad, e incluso con plenitud, desconociendo, es persona de las que dan todo de ella misma sin tomar nada a cambio, hasta de lo que parece escasear, como la propia energía. También desconoce abiertamente la manera de coger para sí las vitaminas de la vida, la energía que constantemente le brinda el Universo, a través del sol, la naturaleza o sus pensamientos amorosos y positivos. El mero hecho, en caso de saberlo, de que otra persona le resta vitalidad, no lo creería ¡a ella!, que cree no valer para nada y se consuela con tan poco, suficiente para seguir en su andar diario.   

El esposo tampoco conoce la existencia de la energía vital, sin embargo él, la que le refuerza y da coraje es la que le proporcionan los demás. Inconscientemente, absorbe la de ella cuando dormidos, sus cuerpos de luz se encuentran en la penumbra de la habitación y él posee la de su esposa. Cuando durante el día, piensa en ella con lástima, la imagina enclenque e incapaz de realizar las tareas de la casa y él, complaciente, las realiza para que ella descanse agotada. Cuando sus pensamientos de víctima vuelan al lado de otra mujer más vigorosa. Cuando la mira de reojo y la ve como un despojo, pobrecita, ¡lo que sufre! La anima a arreglarse pensando que nada va a poder cambiar su imagen, o cuando piadosamente le insinúa otra indumentaria. Cuando la saca a pasear para que se sienta animada y ella siente dependencia, la compara con otras y ve en su esposa a una desafortunada compañera. Cuando le habla como si fuera infantil que no verá cumplir sus metas de adulta. Cuando la insulta benévolamente para sus adentros o le critica con poca gracia y ella siente tristeza. Le dice que por ser buena es tonta y ella se come la tontería con la comida. Cuando le pregunta con resignación que dolor le hace más daño y la consuela diciendo que ninguna medicina le hará volver sana, dado su debilitado estado, todo son contraindicaciones y se volvería más enferma.

Cuando queriéndola, no sabe amarla y la está perdiendo…. 

Entretanto se va debilitando mientras él se va avivando de una energía, de la que algún día tendrá que saldar cuentas sin saber por qué.


***

La salud física, la paz mental, también se gana o pierde por las transmisiones mentales, el intercambio de la energía o la intención. Nada queda sin dirección ni sellar, siempre hay algún remitente que las recibe y acoge a cualquier distancia. 

Gracias.

Mila Gomez.  


lunes, 31 de octubre de 2016

Víctima




El mundo, se volvió chillón y demasiado irritable a sus oídos. No quería escuchar consejos bien intencionados que no pedía ni importaban y que, se veía en la obligación de agradecer, desde que murió su esposa.  Registradas  se quedaron las últimas palabras que ella le dedicó en sus últimos momentos de vida, en su memoria. Mario, a partir de entonces creyó no necesitar escuchar nada más que su silencio, en el que ella continuaba comunicándose con él.  Poco a poco, desde un nivel de su conciencia ajeno a su consciencia, se fue encerrando en un mutismo consiguiendo anular el sentido de la audición. La medicina no supo devolverle el sonido de las palabras y Mario, quedó anclado en su mística quietud.   

Pablo era adolescente cuando su madre partió, penó su duelo sin entender la incomodidad de su padre ante las palabras y los consuelos. Al hacerse adulto, enamorarse, le acrecentó un sentimiento de impotencia debido a la inexpresividad del progenitor, que sumado a un descuidado aspecto y huraño carácter, seguía en una sordera injustificada y un pasotismo por comprender, ni siquiera cuando se dirigía a él con altisonantes tonos de voz, a menudo insultantes.

Pablo tenía planes de boda, planes que desechó por sentirse responsable del cuidado de su padre y, creyendo que Elena, su novia, no iba a sentirse cómoda en aquel ambiente carente de voces saludables y de bienestar. Pablo empezó a gritarle por todo a su padre, proyectando en él su culpa por la decisión que finalmente, se proponía ejecutar. Los gritos e insultos en lugar de unirlos los separaban, y Mario empezó a responder con más silencio y desánimo.  Los corazones se alejaban el uno del otro y ni el bello recuerdo de la mujer y madre fueron suficientes para volverlos a unir. Pablo en un estado de victimismo e incapaz de transformar la situación, con mucho pesar, dio por finalizada su relación con Elena y obligado por la culpa que recaía en su padre, se propuso seguir gritándole.  

Elena de talante comprensivo aceptó la decisión de Pablo sin conformarse del todo, dejó que pasara un tiempo creyendo que Pablo recapacitaría, ella siempre opinó que su padre era persona sensible y que con otros argumentos padre e hijo podrían llegar a comunicarse de nuevo, a ella siempre le cayó bien Mario, quizás fuera porque nunca se metía en nada y todo le daba igual, vivía y dejaba vivir, estaba segura que los tres podían convivir en paz, el amor que sentía ella por su hijo y viceversa debería poder calmar las aguas en las que nadaban los tres.

Y siendo amor verdadero Elena buscó y encontró solución. Conversó, y convenció a Pablo de retomar la relación, ella estaría encantada de contribuir en la mejora y ambiente de la casa a la que se fue a vivir como señora de la misma.  
***
Tanto Pablo como  Elena no volvieron a dirigirse al ser físico que representaba Mario, sabiendo que éste tenía espíritu que nunca dejó de escuchar, se dirigían a su nobleza, con tanto cariño y confianza de que percibía la buena intención y escuchaba el nuevo tono de voz, que pronto el ser que habitaba el cuerpo de Mario  y que nunca dejó de oír, empezó a transmitir otra información a los oídos de Mario. 

Pronto volvió a escuchar la conocida y amada voz de su hijo, la de Elena, la inocente de su nieta que le traía un bello matiz de recuerdo. 

Los corazones de padre e hijo volvieron a unirse a través del Genuino Ser que siempre está presente en ambos, que no entiende de gritos, culpas, victimismo o proyecciones, nada más entiende de amor. 

Gracias. 
Mila Gomez. 


sábado, 24 de octubre de 2015

Puedo Ser

   
  Y ofrecer una sonrisa de triunfo por la oportunidad de estar presente cada día, sintiendo la vida y con la posibilidad de elegir el siguiente paso. Por poseer un lugar en el que mi cuerpo reposa y el alma planifica futuros en sueños.     

   Estoy capacitada para afrontar aquellas derrotas que otros pretendan hacerme creer, y soy valedera para asumir mis errores mientras voy aprendiendo de ellos. Soy capaz de eso y mucho más.

   No quiero esos “no valgo” o “no puedo”, y otros tanto que “no quiero”. Deseo hacer de mi vida una experiencia en la que puedo superar todas las pruebas sin sentir que estoy equivocada, en caso de que lo sintiera, obrar en mi favor, que siempre seria a favor de la vida.

   Tengo unas cualidades que sin ellas nadie sería lo que es, no quiero competir, quiero contribuir. Formarme en un sistema de vida en la que todos nos sintamos iguales por ser armoniosamente diferentes.

   Formo parte de un Todo Creador que me necesita para seguir elevándose, igual que yo necesito al resto de todos mis compañeros para completar mi formación.

   Puedo tener tanto éxito como la imaginación su medida. Laborar la vida con la alegría de quien se siente a salvo en este valle de lágrimas, como algunos la denominan.

   Intuyo que cuando nací, traje un libro en los brazos con un final feliz. Es por eso que acepto mi contribución tal y como la sé manifestar, y acepto a mis iguales que decidieron igual participación.

   No más penurias ni llantos. ¿De qué me he de lamentar? ¿De ser alguien que los demás nunca lleguen a ver con buenos ojos?  ¡Qué más da! ¡Al final llegaremos a ver lo mismo! 

   Me gustaría que la vida otorgue lo que necesito comprender, sin importar que el resto esté de acuerdo a mis principios.

    Se dice que hay que ganarse la vida, yo creo que la vida me la gané cuando nací en ella y  acogió. ¿De qué otro modo pudo darme la bienvenida? Además, llegué acogida con cariño y de parte del amor. ¿Quién se atrevería a decir que no puede ser feliz mereciendo lo mejor?    

   Soy eslabón, uno pequeño pero importante de una cadena, unido por el lazo que nos conecta a la vida de alguna manera. A todos por igual.

Bienvenida seas, VIDA 


Mila Gomez





Imagen de internet. 



jueves, 8 de octubre de 2015

Madre





    Mi madre. 
   Esa mujer que con el pasar de los años ha quedado pequeña y algo encorvada.

   Resulta que después de estar casi toda la vida separadas en la distancia, la vida ha decidido por un bien común, conocernos mejor en la vejez junto a la madurez. 

   Nunca estuvimos de acuerdo en pedir la opción, sin embargo, hemos propuesto darnos una razón para estar unidas en esta última etapa de la carrera, decisión asumida en la inconsciencia o en una parte de la razón.

   Ya un año juntas y una de las dos cumplió ¡noventa y uno!, y es ahora que comienzo a distinguir aquellas razones que mi corazón, entonces, no supo detectar. 

   Esos, sus aspectos que me desagradaban, se han ido limando en base a vérmelos en mí. He ido aceptándolos, y perdonándolos a medida que los descubría. Arduo el proceso y aún sigo estudiando la emoción en la que deba trabajar para eliminar. 

   La mente está más serena y surge con mayor facilidad la  complicidad de las cosas, de todo en general. No obstante, en el hemisferio izquierdo del cerebro en donde se genera la parte lógica, me advierte de que algo sigue sin cuadrar. 

   No poseo la suficiente claridad para conocer mis puntos débiles a través de ella, mi madre, y sigo teniendo tibios conflictos conmigo misma. Los números fallan. 

   Me pregunto, ¿Por qué y para qué estamos juntas cuando siempre estuvimos bien, separadas? Y sobre todo, ¿Qué es lo que tengo que aprender de esta experiencia?  ¿Qué muestra que deba cambiar en mí, para que me sienta liberada de una "supuesta carga ilógica" y acoja la experiencia como un aporte evolutivo?

   Si alguien permanece a nuestro lado con tan avanzada edad, doy por seguro que aún le queda algo que mostrarle a la vida. Una parte va dirigida a mí, algo tengo que aprender en esta escuela de las experiencias en la que constantemente, surgen asignaturas por evaluar.  

   Nadie pasa al otro lado si va con tareas pendientes, y en determinado momento de la historia todos pasamos a ser maestros de alguien. Mi madre se ha convertido en la mejor profesora de varias asignaturas. Y el aprendizaje es un beneficio mutuo. 

   En la parte del hemisferio derecho del cerebro, la que une a, El Todo, la que sueña y emociona, me ha dejado unas pistas claras con las que poder jugar con más atino. 

   Ella es, de algún modo, reflejo de lo que he sido y sigo siendo, que probablemente quedará inscrito en mi ADN. Nací de ella, y seguramente en algún plano del Universo las dos decidimos pasar por una misma aventura. Para aprender la una de la otra lo que más necesitábamos saber. Voy a confiar.

   Sea cual sea la relación de ahora, ésta madre siempre tuvo un momento para mí. Yo jamás fui considerada una carga, solo la alegría de haber sido bien recibida. De la boca hubiera salido su comida si yo se la prefería, eso entre otras muchas cosas. Buscando duro, unas perspectivas para su hija mejores a las que ella tuvo. Mis sueños fueron velados por sus desvelos en las ocasiones de delirios, y yo era la primera en recibir sus bendiciones y también, cuando adolescente me perdía en las horas de la noche, la encontraba esperándome con una sonrisa. 


¿Qué me muestras madre?

   Que aunque ahora digas que ya no vales para nada, sigues siendo útil, tu misión para conmigo está dando los frutos esperados en su exacto momento. Gracias al haber tenido un temperamento tan dadivoso y confiado para conmigo, ahora disfruto de una buena calidad de vida. Continúas enseñándome aspectos escondidos que yo necesitaba aprender, y gracias a esa peculiar manera de encajar los reversos de la vida, conocí a la persona que me hace inmensamente feliz. Formé un hogar en tu ejemplo más respetuoso y por saber cuidarme, ahora sé cuidarte a ti. 

   Estamos construyendo un puente que nos permite avanzar con ligereza, sin cargas emocionales y preparadas para pasar a otro nivel superior en la escuela.  

   Te quiero madre, y ojalá que cuando dejemos el hermoso cuerpo que nos ha guiado desde su forma, no quede pendiente entre ambas más que un bello recuerdo para la eternidad. 

Dedicado a todas las madres que a su manera, nos dieron lo mejor de ellas.


Mila Gomez.







Fotografía de Internet.