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lunes, 12 de noviembre de 2018

La Nube de los Amantes


Prolongo el viaje por el espacio tiempo; esperando encontrar un escenario escondido en la trastienda de las emociones que permita descubrir, uno de los errores cometido siendo terrenal con otro cuerpo en una época anterior y  que, está mellando en la realidad actual.
Una luz blanca siempre me guía en esta clase de búsquedas.  

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Llego al interior de una espaciosa alcoba elegantemente decorada, caldeada por un gran brasero de bronce de exquisita calidad artesanal asentado en pies también de bronce. El contenido de la estancia además sustenta cierta sobriedad y moralidad religiosa, cuyos dueños revelan poseer abolengo elogiable en el lugar donde residen.  





Percibo en la atmósfera una vibración energética proyectada por sombras poco amistosas velando mi visión. Las voy eludiendo logrando ver más nítido y sin pisar el suelo, me acerco a los barrotes de un lecho matrimonial. 
Un hombre y una mujer están entregándose cariño con pasión. Sus caricias, abrazos, susurros, besos…,todo en ellos refleja el amor que se profesan. Cerca de sus arrobados contornos distingo enlazadas y sutiles espirales de purísima luz, creándose con cada suspiro de gozo dedicado.

 


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De repente aparece una intrusa voluta en forma de nubecilla gris, es un ego de culpa procedente de la mujer por estar cometiendo adulterio. 
La nubecilla se dispersa por la habitación como si quisiera atrapar algo, aproxima a los amantes y enrosca en el aura del hombre por unos instantes. El amor que siente por la mujer es sincero, profundo, consiguiendo sin él saber, que la nube gris se aleje desapareciendo por una de las paredes.  


Están llegando a la cúspide de la comunión con la energía del acto, y observo fascinado como los cuerpos energéticos de la pareja con sus bellísimos colores, se elevan abrazados por encima de sus cuerpos componiendo un perfecto coro de figuras lumínicas, y al compás del amor con que se entregan ellos comienzan a danzar graciosamente emitiendo una sinfonía de notas celestiales. 
Me parece estar contemplando una magna celebración por todo lo alto de aleluyas, emparejadas con las pátinas del arco iris.


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Consiguen fusionarse en 
un solo ser a través de la energía sexual proporcionada por el amor que les une, disfrutando  sin el peso de la culpa. Los cuerpos sutiles van descendiendo juntos estableciéndose en respectivos físicos. Sus semblantes están radiantes y sus cuerpos brillantes de placer.
No han creado nueva vida pero tampoco estaba predicha.  

Estoy emocionado por lo contemplado y creo que es momento de partir, no obstante, algo retiene mis pies en vilo. La nube gris regresa más crecida que cuando partió. Atraída por la mujer que coloca de nuevo en la morada de la mente y continuará manipulándola con mayor poder, porque ahora se siente más culpable por sucumbir otra vez, a ese encendido amor habiendo sido infiel a su esposo a pesar de amar al hombre que reposa feliz abrazado a ella. Son inconscientes de lo que está sucediendo y él, en su vulnerabilidad, no puede impedir que la nube roce su sensibilidad quedándose un poco de ella para sí mismo.


La nube es una sombra... 
Una forma de pensamiento repetitivo que alimenta ella cada vez que se siente culpable por amar, a un prohibido. Regresó voluminosa debido a que al marchar, se dirigió en busca de alimento que poseen personas conectadas con el pensar de la misma culpa.
Es un Egregor cada vez más poderoso y cobijo no le falta en aquella mansión, hay un grupo muy grande de gentes sembrando igual temor.

A punto de despedirse halagan con, no tan apasionados besos y abrazos. La culpa en la mujer está reforzada y en el hombre, irá minando lentamente y no podrá impedir ser perjudicado física y psicológicamente por cada posterior encuentro ilícito. El destino de los amantes está gobernado por una acusadora sombra que declarará en contra del amor, teniendo estos que subsanar el error por enamorarse a destiempo.

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Aún falta saber, ya que no puedo moverme como quisiera y en breve, estoy observando con atención ambos rostros. El hombre, es el yo del presente, y mi ser energético regresa como un rayo a ocupar ese cuerpo que habito ahora, descansando plácidamente, al lado de María, la misma/diferente mujer de entonces, al fin convertida en amada esposa  compañera... 
....Y entiendo, a los absurdos temores haciendo que desconfiara de la tan admirada y deseada María, pudiendo esta enamorarse de otro hombre. 



El error ha sido descubierto no tiene armas ni valor. Desapareció junto a mis temores.  


Hoja del Diario de. "Un Viajero en el Tiempo" 

Mila Gomez

sábado, 12 de noviembre de 2016

Adela en la actualidad


Después de que Adela explicara y guiara por los sucesos de la anterior vida, me lleva a conocer los pormenores de la vida actual en la que también, con distintos cuerpos y nombres, está acompañada por Toña y Santiago. 




     Una suerte haber podido concebir en esta vida a tres soles de mujeres. Siendo jóvenes las circunstancias quisieron que abandonaran el hogar familiar para continuar su destino alejadas en la distancia, no en sí de sus corazones que aman a ésta pobre mujer viuda que sigue enfadada con la vida y desconfiando de su buen porvenir. Que a pesar de tenerlas siempre albergué una vaga sensación de soledad, y, a pesar de sin fundamento, con la absurda sospecha de que la pequeña ocasionaría un adulterio en casa de alguna hermana.

     Ya a mi esposo traté como si me hubiera sido infiel y despreciara, cuando él lo que deseaba era un hogar tranquilo y feliz, hicimos difícil la convivencia y marchó su espíritu y en cierta forma, sentí alivio de su partida. La memoria que había en mis células inconscientemente aún seguía enferma por un desprecio que ocurrió sin estar él presente, pero no supe obrar de otra manera.

     Quedaron mis tres hijas cada una con su vida y yo sola con la mía. Cuando me vieron con avanzada edad decidieron buscarme compañía en otra mujer joven, vecina y con buenas referencias para ayudarme en los quehaceres de la casa y tuviera apoyo moral.

     Y a mi casa vino Toña con otro aspecto físico a cuidarme y yo encantada, al principio, durante cinco  años no había nadie mejor que ella, la volví a sentir imprescindible como en aquella vida pasada que fuera hermana y en ésta no reconocía como tal. La misma que me traicionó con el beneplácito de mi esposo. ¡Pero qué cuidada y a gusto me sentí con ella, otra vez! 

    También, al igual que yo tenía su propósito de limpiar memorias de los recuerdos que tanto dañaron a ambas. 

     Para ésta ocasión de vida no había marido por medio, solo tenía que dedicarse a mí por completo, y nos quisimos, aunque con reservas. 

     Lo curioso que llega a ser cómo el subconsciente te da alerta de que aquella mujer es la Toña y yo la Adela de entonces. Algo dentro de mí intuía conocerla. 
     
     Cinco años procurando las dos vernos y querernos como verdaderas hermanas, del todo no lo conseguimos pero el respeto fue mutuo. Luego vino el control por hacerse con la casa y situación, Toña es muy autoritaria y yo me siento presa de la necesidad de tenerla cerca. Después, pasamos tres años en las que del amor al odio cada vez había menos trecho.  Palabras sutilmente hirientes nos profesamos, y a espaldas criticamos, a veces despectivamente el comportamiento de una para con la otra.

     La situación se tornó fastidiosa para ambas, yo era la más perjudicada, anciana y lejos de las hijas y demás familia, sentía desamparo e impotencia para decidir por mí misma, solo contaba con ella. Toña quiere dejar el trabajo de cuidadora de una mujer por la que no siente mucha simpatía, pero le doy lástima, me amenaza con irse y yo con despedirla, las dos sabemos que el dinero que le retribuyo por su trabajo es demás justificado. Eso la motiva a no cambiar de empleo. Está cómoda.  

Para mis adentros rezo, tú no te vas hasta que yo lo decida.

     Las tres hijas opinaron que lo mejor sería cambiar a la mujer de compañía, pero yo siempre daba las mismas excusas; no hay nadie que me conozca mejor que ella, dónde vamos a encontrar otra igual, ya no tengo edad de enseñar a nadie, así un largo etcétera durante esos ambiguos tres años en los que las dos nos aguantamos, y en los que el cariño igualmente estaba como desaparecía.  

     De mis tres hijas, la única que defiende y atribuye disculpa a Toña  es la mayor, Eva, que no es otra que el hermano de la vida pasada, Santiago, el que no se atrevía a juzgarnos. Las dos congeniaron siempre y a pesar que también desea lo mejor para mí y comprende que no puedo estar más tiempo con Toña, Eva (Santiago) decía que no comprendíamos a Toña y que era buena mujer. Vuelve sutilmente a defender a Toña.

     De irme de mi casa solo quiero ir a la de Eva, hija preferida por la que siento esa clase de confianza que confiere la sensación de compartir raíces profundas. Eva rehúsa el compromiso porque de siempre intenté controlarla, más que a sus hermanas, y le disgusta y afecta que critique su obesidad, algo que cuando era Santiago criticaba en la Adela que fui.  Intercambiamos papeles.

     Quiero quedarme y marchar, estar con Toña y sin ella, poseo las dudas de no saber lo que me conviene y una soledad en la que estoy a gusto. Mis hijas quieren ayudarme pero yo no las dejo. Y al cuerpo en el que habito se le ha añadido tiempo a la espera de deshacer el enredo que allá, con otro cuerpo lié en colaboración con dos personas que portaban la misma sangre que la mía. Pido al tiempo otorgue suficiente largura para marchar con el perdón y el amor de quienes compartieron conmigo una desdicha mal vista.

∞∞∞∞∞∞
     
     Rosa, amiga que solicitó mi ayuda en un plano astral, en un acto de claridad mental por fin pudo comprender lo que necesitaba su parienta, que habiendo cumplido con el contrato de vida para con Toña y Santiago precisaba de un nuevo hogar, alejada de la que fuera hermana en la anterior vida. Rosa le ayudó a encontrarlo muy cerca de ella y Adela, está cómodamente instalada aprendiendo y enseñando de otras experiencias de vida, bien amada y atendida por sus hijas.  Cuando hizo la mudanza, Toña estuvo allí para despedirla, ambas se abrazaron y besaron y fue a Toña, que Adela dejó parte de sus posesiones materiales y con ellas el perdón que se otorgaron. 


Fin


Hola del diario de; "Un Viajero en el Tiempo"

Próxima entrega, reflexión sobre el propósito de vida de Adela. CLICA AQUÍ Para leer. 


Para leer anterior vida de Adela, Clica Aquí.

Gracias.
Mila Gomez. 

           
         
           


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Adela

Del color de la plata con reflejos azules era la dimensión en la que me encontraba y en la que vi aparecer a Rosa dejando tras sí una neblina dorada. Amiga que me contó el dilema por la que su mente litigaba por el día. Tenía una pariente por la que sentía predilección, preocupándola el estado de soledad y vejez en la que esta creía  encontrarse.   Rosa,  intuía, que en algunas de sus salidas extra corporales a medio despertar entre los dos mundos, le había preguntado cuál era su prioridad aquí en la Tierra y si ella, podía ayudarle en algo.

Preguntas y respuestas fueron expresadas y entendidas, las implicadas sabían los pasos que deberían de dar para hacerse de soporte y quedar las dos conformes en el plano físico.  Rosa al actuar con su mente analítica en nuestro mundo de ilusiones, olvidaba la visita nocturna con todo lo que motivó el que con su otro cuerpo de luz se reuniese con su familiar. Se impacientaba y tenía dudas, el tiempo pasaba rápido y se permitió solicitar mi ayuda, también olvidada al haber sido realizada en donde el cuerpo no tiene cabida y la mente es reacia a recordar. El mundo de los sueños y las fantasías.

Fui con mi cuerpo de luz  a ver al Ser que le causaba tanta preocupación.  

En una realidad onírica la parte de un Karma que me mostró con escenas familiares fue el siguiente; 

    


     En la vida anterior a la que tengo, era la mayor de tres hermanos, mi nombre era Adela, y el de mis hermanos por orden de edad, Santiago y Toña. Me casé enamorada y fui a vivir con mi esposo al común hogar. Al morir mis padres, aún seguían solteros mis dos hermanos, y solos se quedaron viviendo en la casa de la familia. Toña se concedió el papel de ama de casa, y Santiago no tuvo más, que continuar con el que tenía. Para Toña el cambio supuso un descubrimiento alentador, aprendió a organizar un hogar y tomar decisiones que mejor le conviniese.

     Al cabo de dos años Santiago se casó, trayendo a vivir con ellos a su esposa. Toña estuvo encantada al principio hasta descubrir que al tener que compartir decisiones y cuidados de Santiago con su cuñada, iba perdiendo tranquilidad y la gestión matriarcal a la que se había acostumbrado y tanto le gustara, eso la mortificaba. No le pintaba fino ni cómodo el futuro con otra mujer cerca privándola de autoridad.

     Al nacer la hija del matrimonio, a Toña le cayó encima más trabajo y menos decisiones. No le gustó nada haber sido relevada de su condición de ama de casa, tenía tristeza y mal humor. Decidió en uno de sus arrebatos venir a vivir conmigo y mi esposo.

     ¡Claro que la acogimos!, yo entonces estaba pasando por una etapa difícil, no era capaz de quedar embarazada y la ansiedad vino a engordarme para sentirme fea. Toña suponía mi salvación, necesitaba de alguna forma descargar el infortunio que padecía a otra mujer, y a quién mejor que la propia hermana.

     Mi relación marital revestía congoja y silencios cargados de reproches, el candor con el que me enamoré perdía credibilidad. Nos faltó redescubrir el amor que aún nos sostenía. Con cada notificación que el cuerpo señalaba volver a empezar, todo parecía contrariado y falto de solución, volviéndome irritable y desconfiada. Me dejé cuidar y consolar por mi hermana, también mi esposo se acogió en sus desvelos.

     Toña pronto se identificó con el papel de pacificadora y diversas ocupaciones en su nuevo hogar, se sentía imprescindible, la única que con su acertado manejo ponía orden y calmaba mi desazón por no poder concebir. Quiero decir que Toña se esmeró en afectos que para mi esposo, en contraste con mi desairado abandono, sucumbió con pocos ruegos al fogoso amor que Toña, creyéndose enamorada, abrió las sábanas de su cama para yacer juntos. Yo me enteré cuando Toña se quedó preñada. La rabia que sentí encaneció los cabellos que desprendidos, se enredaban con los de mi hermana entre los pliegues de nuestros dedos. Tiros de ofensas y recriminaciones borraron todo lazo familiar para las dos. Sentí que la tierra tragaba viva y no alcanzaba asidero con el que poder incorporarme y salir a respirar de nuevo.

     Veníamos de otras relaciones fallidas en anteriores vidas, y continuábamos sin comprender ni solucionar las diferencias que volvían a unirnos.  
∞∞∞∞∞

     Marché con el despecho a vivir con mi hermano Santiago y su nueva familia a la casa que por ser de los padres, consideraba mía. La sobrina fue el gran alivio que en esos momentos apuraba mi salud psíquica, en ella volqué la atención y disfracé el dolor de madre. Santiago y su esposa eran buenas personas, sinceramente apenados por la situación, dejaron que me adjudicase un papel de madre de la niña, supervisando sin mucho enojo lo contrariado de algunas decisiones.

     Tenía que sentirme valorada para que mi autoestima tomara forma olvidando el gran desengaño y pena. Sin querer tomé el control de la vivienda amparada por la lástima que daba. Me convertí en reflejo de Toña sin apenas enterarme.

     Santiago en las discusiones sobre el adulterio, siendo hombre lo veía distinto y se abstenía de juzgar, las dos éramos sus hermanas y quería por igual. Sus palabras llevaban amago de provocar culpa en mi esposo, diciendo que fue él quien sedujo a Toña con la intención de tener un hijo puesto que yo no se lo podía dar. Recalcaba además, que el descuido físico engordando desmesuradamente, repercutió en que no me deseara, y ya sabes, Adela, el hombre es débil en carne, aunque tu esposo pudo haber tenido coraje. 

      El que Santiago no defendiera avivaba el mal carácter castigando con ello a la familia y dando más pena de la que por sí daba. Sus sentimientos  estaban revestidos de compasión y miedo por si tenía la ocurrencia de organizar alguna locura. Y de tal estilo de vida fuimos forjando carácter y costumbres. 

     Lo que fuera verdad o no, derivó en una creencia y asalto a las emociones más primitivas, ligando a los tres hermanos por el Karma de nuestras memorias a una nueva encarnación que actualmente vivimos, y en alguna forma compartimos experiencias.


     Te explico y sin el denso cuerpo que me cubre lo veo diáfano y con sentido mi retorno, pero cuando entro en él despertando, nada queda de la verdad que sé, ni siquiera llego a comprender, en la conciencia de mi Ser, qué fue lo que me propuse desempeñar al elegir de nuevo convivir con los que fueran hermanos y ahora, con distinta versión de sus talentos. 

Continuará con la vida actual de Adela. Clica Aquí para leerla

Hoja del diario; “Un Viajero en el Tiempo”



Gracias.
Mila Gomez. 


miércoles, 27 de enero de 2016

La Señal


Tercera vida de Berto. Nueva oportunidad.



     Berto no tardó en volver a nacer, a su Alma le urgía librarse de una inmerecida culpa para superar un propósito de vida. Verse noble y capaz de valorarse como persona. En dos vidas fallado. Decidió su Alma, con alegría de poder participar en los envites de la vida junto a otras Almas, venir encarnado en cuerpo de mujer. Se puso para ello algún obstáculo, una señal recordatorio de cuál fue, su último error en vida. Y vino con la firme proposición de culminar su obra hasta el final, sin mediar ella por medio y dejando que la vida se encargase de guiarla. 


     

     Berta nació en la casa de un barrio normal de una ciudad, en la que tendría que sobresalir de alguna manera para sentirse a gusto consigo misma. Era del montón en cuanto a estatura y fisonomía, más bien fea que guapa, baja que alta, particularidades por las que no destacaba en cuanto a beldad, y más tarde demostró no ser una genio en los estudios. 

     De pequeña no le importó comprobar que sus dos hermanas crecían más altas y bonitas que ella.  Tampoco demostraba interés a su peculiar marca de nacimiento, ¡hasta la divertía!; una filigrana  enrevesada de color sangre venosa. Una hendidura en la muñeca de la mano izquierda, parecida a un profundo corte que de vez en cuando le producía un calambre, se iba ensanchando tapando casi la totalidad del brazo, subía hasta el final del cuello y descendía hasta terminar en el corazón, cubriendo parcialmente el seno. 

     La vida se le complicó a Berta nada más empezar el colegio. Los niños, y después adolescentes, se encargaron de que se viera como una especie de obra circense.  Aquella atrevida marca sobresalía por el escote de su figura coqueta, nublando su sonrisa y emergiendo una tristeza. ¿Qué hice mal?, se preguntaba cuando se burlaban de ella.  

     Nunca disfrutó de un buen nado en el mar, a pesar de que lo deseaba.  Con su ropa, procuraba poner la que le tapase "la fealdad". Cuellos cisnes y mangas largas hasta en verano,  uniforme corporal con el que se sentía a gusto y más próxima del resto. Su  familia la observan hermosa, y animan a lucir su cuerpo sin darle tanta importancia a una gracia de la vida. Su señal de recuerdo. 

     En su naturalidad humana está un toque exquisito, a todas las personas que conoce las trata con sumo cariño y delicadeza, es sociable y alegre, de una dulzura que atrae y envuelve a quienes están cerca. Motivadora y generosa. Cualidades por la que se da a querer y pasa desapercibida su figura poco llamativa, que además, procura llevarla bien arropada.  

     No era igual cuando se trataba a sí misma, hablándose sin miramiento y hasta despectivamente. ¿Por qué he nacido con esta horrible marca roja? ¿Por qué, por qué…?  Para ella no había un cambio en la pregunta, ¿para qué?  La culpa asomaba, y se veía herida por haber obrado mal en algo que no recordaba, por consiguiente, el ego ofendido le hacía parecer desmerecedora de conocer el amor. ¿Quién la iba a querer con semejante tacha? Si al menos hubiera nacido hombre...Pero ella… Solo quería amar. 

     Un frío día de otoño en la que iba tapada hasta las orejas, le presentaron a un joven que estudiaba en la misma universidad que ella. Salva, así se llamaba, uno de los más cotizados entre muchas universitarias. 

     ¡Y lo que puede obrar una tacha sin mancha!  Que Salva no pudo desoír la alegría de Berta por mucho tiempo, y pronto se enamoró de ella y su gentileza, obviando lo que a simple vista no le importaba.

     Berta se enamoró de él a primera vista, y al verse después amada, acrecentó su temor y culpa,  ¿Qué pasaría cuando llegase los primeros calores y tuviese que ir despojándose de ropa?, luego el verano..., ¿Y cuándo intimasen? O su rostro fuera acariciado por la mano de su amado, que distraídamente, llegase a la Señal de su fealdad. 

     Berta vivió otoño y el invierno, controlando sus impulsos de abrazar a Salva y apartándolo del contacto íntimo. Pero al llegar el calor y las vacaciones en la universidad, Berta lo apartó tanto, que Salva se sintió despreciado en su loco amor. 

     La joven va sin rumbo escuchando sus pensamientos de reproche; no ha sido valiente para sentirse digna de ser amada. Tremendamente desdichada intenta comprender, el por qué  la marca le hacía verse tan fea e infeliz. ¡No era para tanto!  Y mientras, un conductor de coche ha de frenar bruscamente  propinando una caída a la chica, y ocasionándole contusiones en el área izquierda en donde está localizada su marca, y muy cerca del corazón. 

     ¡Mi corazón! , pensó, nada más despertarse de la caída.

     -Pude haber muerto, o bien perdido el brazo junto a la  Señal de nacimiento.
                                            ***
     Pasó enajenada un buen lapsus de tiempo contemplándose desnuda ante el espejo de su habitación. 

-Esta marca que rara es. 

     Habiendo estudiado por los libros, en especial esotéricos el significado de ciertas clases de marcas natales. 

     Por ende se decía; 

     -Es una señal de Karma, un recuerdo de otra vida. En alguna o varias de las pasadas algo horrible sucedió por mi causa, o participé en una tragedia en la que salí perjudicada. Un gran dolor a alguien, ¿tal vez a mí misma? Esta marca con hendidura en la muñeca intuyo, que es motivo de mi culpa o pecado. ¿O no? ¿Qué significará?. 

     Comienza a verse con benevolencia, y acto seguido asoma el ego cuestionando, si clausurarse en casa, o tomar un bote de somníferos que la lleven a los confines del sueño para no despertar jamás. Cualquier cosa sería preferible antes que sentirse desamada. 

     Entonces se fijó en una frase que tenía enmarcada, “Haz siempre lo imposible, no te rindas”.

     Y por suerte decidió; Si Su señal la iba a acompañar de por vida, mejor aceptarla corriendo el riesgo de ser despreciada por ella, que vivir sin saber hasta qué punto podía ser amada. 

     Era fea, y por alguna extraña razón se gustaba. 

     Valerosa, marcó un número en la computadora y conectó vía al amor. 

    Cuando Salva la tuvo enfrente con la marca descubierta, tan solo contempló a Berta con los ojos de un enamorado.

     Y sus manos, quedaron selladas...por un soplo de tiempo...una vida o dos vidas...una eternidad...

     Berta se dio la oportunidad de ser feliz y agradeció, a la gracia de la vida por haberla hecho valiente y merecedora de ser ella misma.   

FIN.

Hoja del diario de "Un Viajero en el tiempo".

Mila Gomez.



Gracias por seguir las historias de Berto, ojalá te hayan parecido amenas de leer y conocer.  



domingo, 24 de enero de 2016

La Creencia de Berto




En la segunda vida que coincidí con él, Berto traía consigo un recuerdo amargo grabado en su memoria celular, lugar en donde guarda los recuerdos de todas las vidas tenidas. Son las creencias que experimenta con un determinado cuerpo como si fueran reales.


En la primera vida, Berto la vivió creyendo que no valía para nada, a pesar de ser un buen niño y posterior buen hombre. Murió creyéndolo, y esa creencia se la llevó para volverla a traer en la siguiente y desprenderse de ella.


Su Alma sabe que no es real, no es más, que un ilusorio espejismo, sin embargo, arropado por otro cuerpo su ego no le permite liberarse de la absurda creencia.  No luchó lo suficiente en la siguiente vida contra aquello que le oprimía, solo escuchaba de nuevo a su ego, a su forma física repetirle que no valía para nada.


Su Alma, en la quietud, en momentos lúcidos de meditación, le muestra que su vida es valedera, útil, necesaria, que solo tiene que continuar pese a todo, a la adversidad, a la pena, que no existe nada más que un paseo por la vida física, llena también de felicidad y logros. Le muestra al verdadero amor en la presencia de su esposa, hijos, familia, amigos, y posee un nivel social aceptable en todo su entorno. 


El espíritu de Berto continua siendo débil, su Alma lo deja actuar en libertad, y a su mente la dirige el ego con la misma creencia de desvalorización personal, tentándolo a terminar con la vida, y vuelve a creer que al no valer para nada, no merece seguir viviendo.  


En esta ocasión de vida no quiere esperar a consumirse por ella, y prefiere terminar él con la vida.


Es entonces cuando su espíritu débil acepta la propuesta del ego a quitarse la vida, puesto que cree no merecer vivirla.  Se suicidó, y cometió el mayor daño que se podía hacer a sí mismo. A partir de la separación,  el Alma de Berto quedó entre la vida y la muerte, atrapada en un infierno acorde a su creencia de no merecer vivir, el más engañoso castigo, pues él era la propia vida.


Su misión en la Tierra quedaba cortada en un punto de su camino, y en ese recorrido estaban caminando muchas Almas al lado suyo. Otras personas que verán  alterado su destino, vida, decisiones y ataduras, no tendrán más remedio que obrar sin la influencia que Berto habría de ejercer sobre ellos, para bien o mal.


Cuando Berto sesgó su propia vida rompe su papel en ella en pedazos, quedaron hijos, conocidos y gentes por conocer, que habrán de recomponer esos pedazos que Berto dejó esparcidos.  Y esas gentes están ligadas a otras y así sucesivamente. Los pedazos los han de recomponer otros, y otros…¡Quién sabe! ¿Cuántas vidas quedarán afectadas por la falsa creencia que Berto tenía de sí, y de la vida? ¿Quizás seamos todos los que la padezcamos? 

Todos somos Uno.
Solo nos separa la distancia física.
El error de uno lo corregimos entre todos.


Hoja del diario de; "Un viajero en el tiempo"


Mila Gomez.


Continuará con la próxima vida, nueva oportunidad para Berto. Clica Aquí.




martes, 19 de enero de 2016

El regreso de Berto


Segunda vida de Berto

Si quieres leer la anterior vida vida de Berto. Clica aquí







Siglo XX y principios del XXI en el pueblo de Lagunas.

     Berto es un apuesto hombre, correcto y de tímida  mirada, parco en palabras y cauteloso de meter la pata, ¡quizás! una puya contada a alguien de mucha confianza que le guardará el secreto.  Su solvencia económica y reputación de formal le confieren amistades del pueblo, de estimable refugio para el trauma interno de su anterior vida, yacido en la memoria celular y por el cual, sin saber motivo, siente indefensión ante la oportunidad de superación que ahora tiene. Con estas condiciones externas, Berto tiene su vida metida dentro de un marco protector. 

     Berto se casó enamorado y correspondido. Tuvo dos hijos varones tan gallardos como él. Berto se propuso cuidar de esposa e hijos poniendo su vida en ellos. ¿Qué sería de él si algún miembro de su adorada familia le dejara?  ¡No lo soportaría!, por nada del mundo quería hacer algo indebido que perjudicase su hogar familiar. Al fin conseguido, y tenía miedo de perderlo, de hacer las cosas mal, de no estar a la altura de sus seres queridos y amigos, de las circunstancias, de todo. 

     En Lagunas lo tenían en un pedestal, todo eran elogios y buen trato, sus hijos salieron bien educados y con carisma, su bella mujer le mimaba, y Berto, aquel niño hombre que en su anterior vida temía a ésta y a todo humano que se acercase, ahora vivía un sueño de amor, sin embargo, dudaba de sí mismo, y rezaba cada vez que tenía que tomar una decisión. 

     Un día a su esposa le diagnostican una enfermedad mortal, Berto zozobra y en su rostro quedó registrada la impotencia y la culpa. ¿Qué podía hacer que estuviera bien y salvara a su esposa?  

     Se desvivió por encontrar una solución que eliminase al mortífero enemigo. Pasaron tres años, viendo consumirse a la esposa que tanto amaba, preguntando, indagando, viajando a cualquier lugar que le diesen una esperanza. No la encontró y su compañera de vida le abandonó un cualquier día. 

     Berto no consiguió superar su pérdida, y de nuevo, sintió que le había fallado a toda la familia, no servía para nada y se equivocaba en todo lo que hacía. Sus hijos no fueron suficiente consuelo y poco a poco se apagaba como una vela. Con una carga enorme que debilitó su autoestima.  

     La vida le ha preparado una encerrona para probar su valía, pero no la entiende, no está superando su propósito de vida y se debate ante la culpa. Es una persona ejemplar en su hacer diario, la vida quiere mostrarle que tiene que continuar, que ha de liberarse de sentimientos de pequeñez, madurar y avanzar.  

     Todo le resulta inalcanzable y se castiga continuamente, el interés por la vida desapareció. Meditó mucho al respecto durante los dos largos años desde su mayor pérdida y desdicha;  su esposa murió por no saber él, actuar con inteligencia, y por eso, no merecía seguir viviendo. Eso creía y eso fue, lo que animó a terminar con su papel en la vida.

     Un mal día uno de sus hijos lo encontró sentado en el sillón favorito de la madre, un charco de sangre cubría sus pies, y sus brazos, inertes por los costados evidenciaron que se había cortado las venas. 

     De nuevo, Berto murió sintiéndose pequeño y desamado, de sus propias manos, creyó liberarse de su castigo, no imaginó ni pensó por un momento que muchos asuntos pendientes le quedaban por resolver. ¡No era su momento de partida! 

     He reconocido al Berto de la vida pasada, y él conoció a la nueva María de cuya mirada quedaba prendado en ella. La obsequiaba en su timidez con hermosas palabras y sonrisas.  De una forma inocente estaba cautivado por el recuerdo que de ella tenía, sin conocer de dónde le venía la simpatía. 

     El mismo día de su muerte vino en espíritu al lecho en donde María y yo dormíamos, se colocó al lado de ella e hizo que María reviviera con él su anterior vida. María vivió esta experiencia en un surrealismo que Berto le mostró como suyo. Luego se acercó a mi lado y mi espíritu se reunió con él. 

     Me exigió que le ayudara, se exaltó y zarandeó mi cuerpo de luz, estaba poseído por la incertidumbre y la oscuridad de no saber donde se encontraba, intentó amedrentarme. Le reproché su actitud y despedí hasta no volver tranquilo y con buenos modales. 

     Todo ser que solicita ayuda ha de hacerlo desde la sencillez, da igual en qué punto de su tiempo o realidad se encuentre. 

     Al cabo de dos noches volvió, calmado y controlando la velocidad de sus nuevos pasos. En espíritu me dijo:

     − ¿Como tú, desde ahí, sabes lo que tengo que hacer aquí, para continuar por mi camino, y mi Alma comience a liberarse?

FIN

Hoja del diario de. "Un viajero en el tiempo"

Mila Gomez


Continuará con la reflexión acerca de la creencia de Berto sobre sus dos vidas. Para leerla Clica Aquí.




viernes, 15 de enero de 2016

El niño Berto


Primera vida de Berto


Cuando María y yo volvimos en vida a coincidir en el pueblo de Lagunas, siendo ella una rica dama casada con otro hombre y yo, su enamorado capataz por el que María sintió amor, y que, mantuvimos una relación amorosa que ocasionó tantos errores que afectaron a unos cuantos, conocimos a muchas personas de las cuales algunas, de una manera u otra vincularon sus posteriores vidas a las nuestras. Uno de ellos fue un pequeño llamado Berto, su historia de entonces es la siguiente: 


Siglo XVIII en el pueblo de Lagunas.

     La fuerte lluvia bañaba el pequeño cuerpo de Berto, las gotas resbalaban por la cara, y se mezclaban con las lágrimas de un inocente niño de siete años. Su carita miraba al cielo implorando un socorro, se detenía, y volvía a aporrear la puerta que abría su casa, suplicando. 

     - Mamá, mamá… ábreme por favor, quiero entrar, llueve mucho. 

     La cantinela la repetía sin cesar mientras su cuerpecito se lavaba y aspiraba los mocos. Aterido de frío temblaba. 

     Un poco más fuerte y Berto hubiera podido derribar la cochambrosa puerta de su humilde hogar. No entendía por qué su madre le castigaba de tal manera cuando le parecía, si  creía no hacer nada para disgustarla. Sobre todo se le hacía extraño, que cuando en la noche si él no dormía y su padrastro, quería jugar y gemir de aquella forma tan extraña con ella, también le echara a la tenebrosa oscuridad de la noche, como hoy, en la que se sentía calado hasta los huesos. 

     Luego piadosamente y como si le acabaran de salvar la vida, la madre lo dejaba entrar, y el padrastro le obligaba a trabajar en su almacén de harina, amasando pan, o limpiando las palanganas, el caso es que siempre tenía las manos metidas en obligaciones. 

     Esa noche impetuosa Berto no quiso esperar a que su madre le abriese, se sentía verdaderamente mal. Salió corriendo en busca de un refugio, una casa amiga que le amparase. Hundiendo sus diminutos pies en los charcos llegó a la gran mansión iluminada.

     María lo acogió por esa noche, le calentó, alimentó y dejó que durmiese en blancas sábanas. Al día siguiente lo llevó a su hogar almacén y se enfrentó a la perpleja pareja. Amenazó que si volvía a ocurrir los desalojaría de las tierras y se quedarían sin trabajo y sin hijo. Ella era dueña de sus propiedades. 

     Ahora van con más cautela, madre y padrastro castigan a Berto de formas menos llamativas, y con graves amenazas si cuenta algo a doña María.  

     Un día su niñez se reveló e hizo una travesura con la harina, el padrastro vio una “Gran” desobediencia, y una inestimable pérdida de dinero que restregó al niño vociferando. Agarró a Berto por los cabellos y le puso boca abajo sobre sus rodillas, le destapó las nalgas y soltó su ira en las blancas carnes. Con el cinturón de cuero, y la hebilla descascarillada que utilizó para hacer un corte a una de las nalgas de Berto. El niño aulló de dolor, la inocencia se acabó y empezó a razonar como haría un mayor sin pasar por ser niño. Berto a partir de ese día  se creyó, que no valía para nada, tantas veces se lo escuchó a su madre y padrastro, que al final resultó ser su realidad. 

     Temeroso e insociable  fue su comportamiento fuera y dentro de su hogar almacén,  en dudosa espera de recibir otro golpe por hacer lo que no debía. Así pasó niñez, juventud y parte de su madurez. Finalmente el padrastro murió y se permitió conquistar a una de las solteronas del pueblo, que lo aceptó por no quedarse para "vestir santos". 

     Berto se casó con la sensación de no estar haciendo lo correcto, seguía temiendo hacer las cosas del revés, incluso haciendo los mejores panes del pueblo. 

     En su hogar almacén seguía viviendo su madre, con su agrio carácter y empinando el codo a escondidas. Nuera y suegra enfadadas con la vida y descargando  frustraciones a sus maneras; ¡Qué casualidad que las recibiera el hombre niño de la casa! 

     Berto murió un lluvioso día, sintiendo que no había merecido la pena haber vivido.

Hoja del diario de; "Un viajero en el tiempo"


Mila Gomez.

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