martes, 15 de octubre de 2019

Abandonando






Al descubierto por una alcahueta, se murmura gritando la noticia del adulterio; dentro y allende del caserón.

Leyendo tres palabras, con el miedo arañando su estómago, Isabel reconoce ser de números; anotarlos, administrar el bien metal. Las letras se atragantan formando ovillos en su lengua cuando tiene que rotular. Consumió tiempo de tres años, intentando redactar razonable carta de despedida.
Decirle, le daba pavor. 
Ahora, él, a punto de enterarse.  

Vulnerada, la encontró en el despacho quien de antemano sabía, aunque no tolerase la traición.
Cuidaba desde el nacimiento queriéndola mejor que la señora madre.
Su tata.

− ¡Niña! Traigo un objeto mágico.

Envuelto en paño de lana, portaba un cofre de madera labrada con símbolos, que, destapado, le entregó.  

− ¿Qué hay dentro, tata?

Perteneció al acaudalado del poblado, famoso creador de poesías, el más leído del territorio. Había sido pobre, sentido fracasado por no saber comunicarse. Decía; Que las gentes necesitaban escuchar la sensibilidad del alma, con palabras que llegasen a los ojos del corazón.
Él podía brindárselas al mundo, pero cuando recitaba, una tartamudez se comía letras, escribiendo, nada sólido conseguía. 

Una mendiga le ofreció el cofre a cambio de medio real, compró al no poder negarse. Dentro, una nota en desconocido idioma. Supo leer la magia en esa lectura y ella, se convirtió pluma. Seguidamente su alma comienza a manifestarse tal y como deseaba. Con cada verso escrito fue haciéndose más rico y mejor poeta, las gentes gozaban. De anciano, terminado el primero, poema de amor, la pluma volvió al origen. El cofre dio al primero que vio, uno de sus sirvientes; mi bisabuelo. 
Nunca necesitamos de su utilidad.

− Tú sí, niña, la mágica notapluma te servirá.

Cogió la nota, descifrando su paradoja.

− ¡La pluma!

Depositó en el almohadón que pretendía robarle razón. 
Rubricada, y lacrada la carta.
  
Quédate los dineros, pues nunca brillaron por estar depositados dentro de mentalidades, en bolsillos almidonados o bajo diez losas. Aquello que el tiempo corrompe convirtiendo en cenizas. Abandono lo que ingenuamente retuve dando valor, sacrificando el amor que conocí. Marcho lejos de tus maltratos y mutuos engaños.

Concebimos matrimonio honrando las tradiciones, fecundé dos muchachos gracias al fuego de tu frialdad y al hielo de mi deseo. Son tu vivo retrato, cada día más tuyos, ejercen con el látigo de la indiferencia. Confío que algún día comprenderán. Aquí dejo mi franqueza.

El hombre por el que respiro, y te abandono, carece de títulos y propiedades, pero posee suficiente amor, incluso para nuestro perdón.

¡Hasta ahora!
Querido esposo.
  
Vestida de limosnera, el cofre bajo viejas faldas, la pluma escanciando tinta, Isabel sale acaudalada por la puerta grande.
Sonríe al sentir;

 − ¡Narradora de historias!

¿Por qué no?  






sábado, 17 de agosto de 2019

La Página




Antes de abrir la puerta se prepara para encontrar la llave adecuada.

Sumida en quietud, ante su intrínseca mirada aparece la página. Caminó por líneas de  largos párrafos y repasó. Algunas letras sobraban otras debían estar impresas. Encontró errores, frases reiterativas en acciones e interrogantes acusadores. Palabras a las cuales no pudo dar nombre ni sentido. Espacios vacíos de recuerdos, desorden en el contenido. Sin razones y absurdos razonamientos.

La voluntad oscilando por la buena intención ella avanza pasos, luego retrocede, así, una y otra vez. Atascada en el bien desarrollo.
A medias consciente.
Descuidó la presencia en buena parte del camino.
Se da cuenta.
Es su evolución.
Está aprendiendo y cree, en saber corregir las faltas.

Acudió a Su Superior de editorial.
De la hoja entrega;
Emociones sentimientos y poses que olvidó de observar para conocerse mejor.
Lo que hirió por carecer de sano humor.
Palabras sin saber afrontar más las expresadas sin pensar.
Impaciencia por cosas que se saborean.
Vacilaciones.
Perezas.
Miedos.
Culpas.
Oportunidades postergadas.
Creencias obsoletas en las que confió y no le cambiaron como esperaba.  
Todo lo que la memoria quiso traer de su día con cubiertas de oscura energía.

Está soltando, dejando ir, liberando.
Algo en ella va desapareciendo.
Siente paz.

La página, ha quedado con clara lectura y justo en el punto final, descubre la llave para introducirse al mundo onírico. Escribirá una abstracta, y al despertar, estudiaría con atención los signos traídos.

Creando el día en una siguiente blanca.



Mila Gomez






Gracias Julia C. Cambil  por haberme animado a participar en la sección de microrrelatos de EL TINTERO DE ORO. Gracias, David Rubio, por tu generosidad y buen hacer en tu blog.

domingo, 16 de junio de 2019

Descanso






Qué puedo decir
que no sepas de mí,
si no tengo prejuicios.
Me da igual
 si me ven las aves,
el perro del vecino
o los gatos del prado.

Hago y deshago
y todo está bien
pues no conozco
 las tontunas del juicio
ni los qué dirán. 

Ahora  echo una siesta,
 despertaré cuando apetezca.
Tengo tiempo,
soy tiempo
soy vida
y siempre,
 ¡estoy de vacaciones!


***

Descanso bloguero, acompaño a Isis de vacaciones, ya veré cuánto aguanto su ritmo. 
Entretanto, sed felices en vuestro tiempo, es vida a cada instante.

***

Quiero dejar aquí una frase que hoy, a causa de una determinada situación, alguien a quien considero mi maestro me ha dicho; 
VIERES LO QUE VIERES TE CONVIERTES EN LO QUE VIERES. 
Gracias, entendí. 



Mila Gomez

lunes, 22 de abril de 2019

Paseando

Hay un montón de letras sueltas dentro de mi cabeza que no quieren ser leídas ni ver la luz siquiera, bien sea por desidia o que no es su hora de salida. Indican estar impresas en la memoria de las células como energía almacenada, inerte impulso bajo las yemas de los dedos, escondidas entre los pliegues de la lógica/ emocional. Flotando a la deriva en un mar de tinta negra, sin forma propósito ni dirección fijada.
Aliento a brotar con seguridad, portando argumentos que sepa leer para imprimir líneas bonitas con sus voces. Liberarlas de alguna horma.
Detenidas ante las puertas del no tiempo.
Hundidas en el abismo de las palabras.  
No salen.
No se unen.
No despiertan del letargo.
A veces siento escuchar lánzate al agua para rescatarnos, o, déjanos estar hasta llegado el momento adecuado mientras permaneces atenta a nuestro fluir natural.    




Mila Gomez

domingo, 31 de marzo de 2019

La Insensatez de Laura




A causa de una insensatez repetitiva Laura desea morir. Tantas llamadas a la muerte que esta abrió una puerta y a punto estuvo de cumplirse el desatino. Laura quedó escarmentada durante larga temporada en la cual recuperó cordura. Creyendo olvidada su propia profecía vuelve a insistir con ver al de la guadaña. La figura tan insólita como inesperada, un día le asestó buen golpe y a Laura el inconsciente le queda en blanco.

El Amor de un hombre, en un suspiro la llevó delicadamente a una estancia pulcra de un mundo lejano y depositó en camilla de metal templado, venía vestida con amplio pijama níveo y él cubrió con sábana fina del mismo color y suave tacto. Rodeada de noble luz y paz envolvente, Laura en su mente escucha la serena voz de una mujer haciéndole preguntas.
De entre todas, recuerda;
        ¿Quieres morir como tantas veces has deseado?
Laura sin titubeos responde; No.
        ¿Quieres vivir? 
De nuevo contesta a la voz pues no ve a nadie;
Sí, quiero vivir pero de otra manera.

A continuación pasan a repararle el cuerpo e insuflar vitalidad al espíritu sin que Laura sienta molestia alguna. Una vez sanada, la voz le habla de unos planes, objetivos que ella debe llevar a cabo para su transformación en la realidad que vive y señalando al hombre que la trajo le asegura; Él estará contigo
Laura entiende y acepta. 
El Amor regresa con ella a la existencia conocida.

El cuerpo de Laura va cicatrizando mientras el espíritu mantiene la información. Desde la mente va recordando de a poco fracciones inconexas que aplica a pesar de los, algunos grandes obstáculos, su voluntad es más fuerte que cualquiera de ellos y va consiguiendo vivir de otra manera tal y como quería, siempre, confiando en el hombre que con su amor la salvó de la insensatez y ahora lo tiene con ella permanentemente, afianzando el cambio y dando sentido a la vida, suya. 
Con él, gran amor de sus vidas.


Mila Gomez




viernes, 1 de febrero de 2019

Un Cambio



Nunca hubiera imaginado que viviendo tan a gusto en Barcelona el destino tuviera la gracia de ofrecerme la oportunidad de residir en una zona rural, acepté el reto, de eso hace 17 años. Poco a poco he ido conociendo el lugar y al día de hoy estoy encantada con la Naturaleza tan a mano, con sus cercanas montañas, campos, pueblos y gentes con una peculiaridad especial, vistas espectaculares y un cielo en donde el aire me trae aromas antes desapercibidos. Haciendo balance diré que he encontrado más pros que contras. ¿Y quién me iba a decir? Que aparte de otros manjares que da la tierra también recojo Lavanda. ¡Qué maravilla! 

***
Comprendo que los cambios son un proceso de adaptación, ahora toca cambiar el perfil de Google Plus por otro, es por ello que agradezco la comunicación y enriquecimiento que me habéis regalado con vuestra calidez y afecto. Espero y ojalá, la amistad continúe dentro del blog además de encontrarnos y continuar juntos en otras redes.
Gracias por haber rozado mi corazón en tantas ocasiones. 
Gracias por ser y estar. 

 Seguiré por G+ hasta su cierre definitivo. Entretanto;

Dejo enlaces donde podemos seguir compartiendo, ¡tantas cosas! 




En uno de mis presentes, recogiendo lavanda.




Mila Gomez







viernes, 25 de enero de 2019

Un Salado Día



Bélgica. "Estatua Knokke."

Albergaba esperanza ser amado de igual modo a como él la quería; A su puerta llamó unas cuantas veces, ella sonreía mientras se hacía a un lado y dejaba entrar. Conversaban sobre la cotidianidad de la vida, de las suyas, provocando sentimientos, risas, complicidad. Sus miradas se encontraban al principio alto turbadas, las manos rozaban ¡sin querer! El corazón escuchaba los latidos del otro. Él no se atrevía a ir más allá de lo deseado. Ella esperaba asentada en la timidez e incertidumbre. Nunca hubo promesas tampoco intenciones malsanas o engaños. Un licor de hierbas tomado a pequeños sorbos y un par de cigarrillos duraba la visita.

Colocándose el sombrero con destreza se decía en la mañana; cubriré de caricias y besos su cuerpo hasta que sienta mi amor suyo. Por la noche dormía junto a la imposibilidad de la duda.

Un salado día despertó sin la esperanza y encaminó sus pasos por  vía contraria, llamó impaciente nadie abrió ni dio bienvenida finalmente la puerta cedió. De la casa solo emanó pasión de abandono. Había desaparecido la estimada dama.

A partir de entonces se conformó con contemplar las mareas en compañía de la sola desesperanza. 





Mila Gomez