jueves, 21 de enero de 2021

Página 432




Si hubieran sido capaces de creer, que mi visión provenía de otro ojo más certero, lúcido, clarividente, ligado al abstracto y verdad de acontecimientos venideros, quizás, nuestras vidas serían más dulces. Sin embargo, por haber nacido ciego, causé desconfianza.

En esta última página, resumo lo que durante sesenta años difundí, igual que transmitieron. Ahora, nada nuevo aportaré.

He visto dentro de mí, y en sueños, como el planeta enfermaba, siendo sus hijos encargados de la sanación. Teníamos la oportunidad de invertir el mal, pero era más fácil tirar basura a Madre Tierra, llenándola de estercoleros y mirando para donde no se ve. Se ha vivido sabiendo, y sin dar importancia a lo necesario.

A causa del cambio climático, el hielo congelado por millones de años, se iba derritiendo de los polos; bacterias hibernando comenzaron a despertar, saliendo a través de aberturas, llegando a todos los rincones del planeta. El Espacio empezó a defenderse del tiempo y así, nos lo iba restando para Tierra sanarse, pues no podía morir, todavía es joven. Al parecer, descontentos con lo que pasaba, inconscientes o no, nos masacramos hasta con pensamientos. El amor sigue escurridizo mientras el miedo engorda para mal de todos. Emergieron virus en un clima no suyo eligiéndonos para vivir; acomodándose. Y la Naturaleza sigue avanzando con sus planes.  

¿Qué sucede? Las culpas hacen su labor cargándonos de pecados sin haber hecho; ¡nada! Paradójicamente, la culpa pertenece al desorden. 

Nos queda ser responsables, y la unión, con esperanza puesta en próximas generaciones.




Microrreto para el Tintero de Oro

domingo, 6 de diciembre de 2020

Ralentizando

  

El tiempo pasa  por delante de nosotros sin  preguntar qué es lo que queremos hacer con él, ni en él, ni siquiera le importa. Pues es tan fino su lenguaje que tampoco dispone de tiempo para detenerse en sí mismo. Aún, tan delgada e imperceptible su línea,  es protagonista de nuestra vida. Y todo en su espacio parece una gran paradoja, es algo intangible oculto en lo tangible que, al no verlo ni tocarlo, tampoco lo sentimos, se volvió a lo que siempre es, solo un nombre al que queremos desglosar sus letras, o persuadir a que nos enumere su enigma, que tampoco tiene, es, simplemente, el aire que respiramos. 

Sus momentos se van diluyendo y nosotros, a veces, a duras penas logramos sentir. Se volvió  tan grande, o pequeño, que vislumbrar su presencia para detenernos en ella y aquietar la mente junto a su visita, se volvió una especie de reto. Pero no lo olvidamos, y para mucha gente es el principal personaje sin rostro de sus historias. Tan vivaz en  sus movimientos que parece estar diciendo, ven conmigo o me pierdes. Y si, es ahora que ya grita no te escondas en donde me dejaste y sígueme sin prisa, pues, al igual que todo, si el tiempo se sabe gestionar, entonces es cuando sentimos que camina junto a uno acompañando en los quehaceres que puede ya no sean tantos, pero si los necesarios, y esos, son los que al apreciar su paso por las horas, se forja el día sereno, y los demás, quedan para otros momentos igualmente adecuados.

Es tiempo de buen hacer, con calma. Pues se nos aparece demasiado veloz y debemos ir despacio para detenerlo, y saborear como a un lujoso manjar que se nos regala sin pedir nada. 

  • Hay un antiguo dicho; "Vísteme despacio que tengo prisa" Que curioso, parece que siempre lo hemos sabido. 


Si supiera escucharle creo que me diría: 

Vives en la eternidad, utilizando para ello una parte de la misma que, al percibirse densa, fue nombrada, tiempo.


Tenerife; 2011


jueves, 19 de noviembre de 2020

NOCHE DE MANIFESTACIONES

 



Afuera imperaba una quietud abrumadora, y dentro de aquel mausoleo pétreo, abandonado por los diques del tiempo y alguna memoria, nos entregamos a un silencio casi espectral.

Rosa custodiaba las palabras no dichas en esos momentos. Ocupada en los preparativos para una óptima psicofonía. El lugar favorable en donde los sonidos, quedasen registrados en la grabadora de audio. Ella actuaría de canal entre los dos mundos.  

Mis pensamientos pretendían mudar del lugar, pero aferré a los que me habían llevado hasta allí. Desentrañar aquellas presencias que, cuando niño, muchas noches despertaron susurrando al oído vocablos incomprensibles, a veces, sentía miedo, paz, emociones que escapaban a mi corto entendimiento. Figuras de humo danzando por la habitación, esfumándose por cualquier recoveco. Nunca marcharon del todo, aún seguían jugando conmigo a las adivinanzas, retando a comprender.   

Miré de reojo a mi amigo, compañero de andanzas e ilusiones que nos hacían sentir libres. Accedió a participar en el experimento por amistad, y su incredulidad a todo que no fuese físico. Tal vez por eso, su semblante parecía sereno como las piedras del recinto.

Rosa, grabó una invitación de diálogo para quienes desearan comunicarnos algo, probablemente moradores del cementerio, adherido su osamenta a la desvencijada casa que, esa noche, velaría por el excitado sueño de tres jóvenes...,que madrugaron.  

La cinta estaba grabada entera. Escuchar las voces, y sonidos de las energías psíquicas que visitaron, nos paralizó hasta la respiración.

Nuestro inminente destino peligraba.

El tiempo se consumía.

Convenía marchar enseguida.

Obligados a enmendar el descaro. 


Continuará...



lunes, 30 de marzo de 2020

Revolución Silenciosa



TODOS CONECTADOS A LA VEZ.
Valen ricos o pobres, blancos o negros, de cualquier ideología o ideas. Se derribaron fronteras se cosieron banderas y las gentes se besan abrazan se cuidan y apoyan desde el corazón. Las bienvenidas o despedidas se realizan a través de la unión de Almas. 

Ahora el DESAPEGO se hace dueño de la realidad e impone vivir sin tanto desatino. Nos podemos conocer mejor y descubrir al que nunca supimos ver. La Madre Tierra, nuestra querida Pachamama, está sanando y sus hijos la estamos ayudando, pese al dolor de no haber aprendido antes a hacerlo. A Pachamama le llegó el momento de ascender a un nivel espiritual mayor, como organismo vivo que es, también necesita evolucionar, y nos invita a ascender junto a ella. Pero debemos aprender importantes lecciones, cada quién sabrá las suyas si presta atención a lo que puede dar, por tener, pues eso mismo sabrá que recibirá.


Se está acelerando el cambio, la transformación del viejo mundo a un nuevo nacer. Estamos invitados a dar un grandioso salto en el espacio tiempo, dejando lo infantil y convertidos en maduros de los nuevos tiempos. Gente común que se acuesta y levanta. QUE VIVE.


Las palabras altisonantes o autoritarias no acallarán una REVOLUCIÓN SILENCIOSA a la que nos hemos unido todos, con vibraciones que acercan a través de lo mental, pues solo así tendremos oportunidad de sanar al cuerpo, pero unidos.
  • Creo entenderte, Gran Madre; estábamos utilizando tus recursos como si nos pertenecieran, además, impunemente, sin darles el merecido valor, cuando en realidad, ¡NOSOTROS SOMOS TUS RECURSOS! Pues nuestras raíces están firmemente arraigadas dentro de tu vientre. Tú, tienes el control, y los mandos para manejar esta nave por el Universo.
Te abrazo con mis diminutos brazos, apenas un soplo de luz rozando al esquivo viento, pero te abrazo.

Ahora, más que nunca, TODOS SOMOS UNO, unidos a un mismo propósito. Conocer mejor nuestra conciencia, a través de lo consciente puesto en nuestros actos.  


sábado, 14 de marzo de 2020

Dudas Silenciosas



Pintura de; Bryce Cameron Liston


He terminado la jornada laboral, son la una de la madrugada y voy caminando a casa. Por el camino detengo los pasos en la puerta del parque y siento ganas de entrar, sentarme en uno de sus bancos. Es una noche cálida y silenciosa, diría que extremadamente tranquila. Ocupo un banco cobijado por un alto pino cuyo frescor inhalo con agrado. Enfrente hay un busto de un famosos torero y a la izquierda una gran cruz de piedra, de las que se ponen en las entradas de los pueblos. La noche es oscura y la farola de la entrada da una luz mortecina al entorno.
  • El aire mece con delicadeza el espacio y pienso que vivo un momento para simplemente estar; ser un huésped más del pequeño parque al que la vista abarca por completo, y decido escuchar los sonidos que la noche trae con su silencio. El grillar de un grillo; alguna hoja que cae, minúsculo sonido que capto. Un pájaro entona su melodía nocturna; y a lo lejos, el reclamo de una gata en celo. Consigo ser parte de todo. 
De repente un rumor procedente del estómago me distrae, y recuerda que no he cenado, al desviar la atención a ese punto soy consciente que también escucho mi miedo. No hay razón, sin embargo me recreo en las dudas. Cualquier cosa podría asustarme, o alguien que al igual que yo deambula y no precisamente a la búsqueda de una paz inusitada. No puedo por menos de conocer el miedo hacía algo o alguien que no me ha ofendido. 
Miedo de escuchar unos sonidos que nunca escucho de verdad. Miedo a una soledad acompañada. Miedo al comprobar que siento miedo de la nada.



domingo, 8 de diciembre de 2019

El Atributo



Adolfo enamoró a Encarna hasta el altar de cruces con su aventajado atributo, situado en partes bajas y buena parte del día utiliza desde la cabeza. Parco en saberes y de rústico proceder. Cuando en el trabajo le hacen pensar más de su habido en ideas, llegado a casa, descarga la corta mente rompiendo cosas y reglas  de forma desordenada. Con ella, tendrá su momento, pues, ¡le tienta! Después, con los hijos crecidos en espíritu, ni se lo plantea.

* No entiende, ese dialecto tan refinadamente adecuado y educado, con que le paran la cabeza.
Siente impotencia, Encarna, muy hábil, consuela.

Joaquín, utiliza la cabeza para maniatar clavos manipulando claves. Con estudios matemáticos y  modales  refinados. En el trabajo no permiten cabos sueltos ni airear trapos sucios. Al irse su cabeza a tan altas esferas, no percata, que una de sus escarceos amorosos, le tenía atado por sus bajos mentales.

Teniendo estudiadas las partes fuertes y débiles de su esposo, cansada de tosquedades a la vez que satisfecha con los juegos carnales, Encarna, consigue seguir disfrutando con el atributo que la conquistó. También, qué hija e hijo que parió, tuvieran por padre biológico uno inverso, así, tendrían las dos partes equilibradas.

Al saber por credenciales de la paternidad, Joaquín, compra el silencio de Encarna con suculenta compensación. No le importa, anda sobrado de dinero y no vislumbra educación dual. En adelante, estudiaría mejor desde arriba. 

Él, es bien recibido a su lujosa casa, por pelotillas, y una esposa esbelta, muy complaciente.

Esta, con picardía, se ganó la confianza de las dos posiciones de Joaquín, actuando según conveniencia.

Adolfo sigue asentado cómodamente en su zona baja, dando buena vida a esa parte allá donde se tercie.

Encarna  siente los placeres satisfechos. Y entonces sonrió.  





martes, 15 de octubre de 2019

Abandonando






Al descubierto por una alcahueta, se murmura gritando la noticia del adulterio; dentro y allende del caserón.

Leyendo tres palabras, con el miedo arañando su estómago, Isabel reconoce ser de números; anotarlos, administrar el bien metal. Las letras se atragantan formando ovillos en su lengua cuando tiene que rotular. Consumió tiempo de tres años, intentando redactar razonable carta de despedida.
Decirle, le daba pavor. 
Ahora, él, a punto de enterarse.  

Vulnerada, la encontró en el despacho quien de antemano sabía, aunque no tolerase la traición.
Cuidaba desde el nacimiento queriéndola mejor que la señora madre.
Su tata.

− ¡Niña! Traigo un objeto mágico.

Envuelto en paño de lana, portaba un cofre de madera labrada con símbolos, que, destapado, le entregó.  

− ¿Qué hay dentro, tata?

Perteneció al acaudalado del poblado, famoso creador de poesías, el más leído del territorio. Había sido pobre, sentido fracasado por no saber comunicarse. Decía; Que las gentes necesitaban escuchar la sensibilidad del alma, con palabras que llegasen a los ojos del corazón.
Él podía brindárselas al mundo, pero cuando recitaba, una tartamudez se comía letras, escribiendo, nada sólido conseguía. 

Una mendiga le ofreció el cofre a cambio de medio real, compró al no poder negarse. Dentro, una nota en desconocido idioma. Supo leer la magia en esa lectura y ella, se convirtió pluma. Seguidamente su alma comienza a manifestarse tal y como deseaba. Con cada verso escrito fue haciéndose más rico y mejor poeta, las gentes gozaban. De anciano, terminado el primero, poema de amor, la pluma volvió al origen. El cofre dio al primero que vio, uno de sus sirvientes; mi bisabuelo. 
Nunca necesitamos de su utilidad.

− Tú sí, niña, la mágica notapluma te servirá.

Cogió la nota, descifrando su paradoja.

− ¡La pluma!

Depositó en el almohadón que pretendía robarle razón. 
Rubricada, y lacrada la carta.
  
Quédate los dineros, pues nunca brillaron por estar depositados dentro de mentalidades, en bolsillos almidonados o bajo diez losas. Aquello que el tiempo corrompe convirtiendo en cenizas. Abandono lo que ingenuamente retuve dando valor, sacrificando el amor que conocí. Marcho lejos de tus maltratos y mutuos engaños.

Concebimos matrimonio honrando las tradiciones, fecundé dos muchachos gracias al fuego de tu frialdad y al hielo de mi deseo. Son tu vivo retrato, cada día más tuyos, ejercen con el látigo de la indiferencia. Confío que algún día comprenderán. Aquí dejo mi franqueza.

El hombre por el que respiro, y te abandono, carece de títulos y propiedades, pero posee suficiente amor, incluso para nuestro perdón.

¡Hasta ahora!
Querido esposo.
  
Vestida de limosnera, el cofre bajo viejas faldas, la pluma escanciando tinta, Isabel sale acaudalada por la puerta grande.
Sonríe al sentir;

 − ¡Narradora de historias!

¿Por qué no?