Abrigada por tu amor
en la calidez de tu vientre,
una vida yacía
inspirada por tu valentía.
Desde afuera, creabas una historia para
mí
alimentada por los más bellos
sueños.
Así fue;
que una vez alumbrada
los sueños siguieron su curso.
 |
| Primitiva Collado Gil |
Ahora eres la estrella
que siempre fuiste, solo que más luminosa, e igualmente me sigues guiando
porque tu amor no tiene límites. ¡Gracias por tanto, mamá! ...Por haber estado en mi vida. Estás en mi corazón
y junto a mi alma. Tu esencia navega por el cauce de la eternidad dirección; AL ORIGEN, en donde nos volveremos a reunir.
30/08/2020
Hace un año, partió a otro plano mi madre, le faltaba diez días, para celebrar los 96.
El último suspiro a la vida que
conocía, lo entregó de la forma en que quería cuando pensaba en ello y nos comentaba.
En su casa, y en su cama durmiendo plácidamente, cerca de al menos, una de sus
hijas. Y en aquel escenario, cerca de ella, da “la casualidad” que estaba yo,
junto a mi esposo. Tuvimos la suerte de poder despedirnos de ella. Sus cenizas
reposan en el pueblo que la vio nacer; Ciudad Rodrigo, así también ideaba que
fuese, aunque tiempo atrás, ya había llegado a un punto que le daba igual,
adónde iría a parar su cuerpo. Se fue en paz, así sentí porque esa paz, se fijó
en mí; tal calor de madre dejando amor y olvidando vestimenta. Mi madre tuvo un
tiempo preciso, tal vez, también fuera precioso, por ser necesario para ir
despidiéndose de lo que creía amar del mundo. Su Alma se liberó de las cadenas
terrenales, creo que, cumplido con el propósito traído al nacer. El semblante
que dejó al marchar, era retrato de la pacificación.
Llevaba varios meses que su cuerpo
estaba cansado, yo se lo notaba, aún así, nunca la vi desaparecer, como si tuviera
que ser eterna su compañía física. Tampoco imaginaba, que una vez marchado, su recuerdo
sería; ¡tan presente! Al día de hoy, me sigo sorprendiendo hablando con ella alguna
vez, pensando después si su espíritu se acercó, igual que se acerca en
algunos de mis sueños. Me vienen
instantes resistiéndose a ser olvidados, son los que siempre tienen algo nuevo
que decir y eso, hace sentir bien. Sentimientos y emociones que sin tener en
cuenta cronología, vienen y marchan, vuelven y van a través de un lúcido
cristal, formando una cadena de cadenciosas vivencias, visiones de pasados ya
inexistentes, pero afianzados a mi sistema sensorial.
∞∞
Mi madre, mujer valiente y
trabajadora, ordenada, activa, discreta…, estaba siempre al frente de todo para
que nadie en su casa se quedase sin algo. Con ese amor de madre y esposa que
algunas veces no se entiende, y pasado el tiempo reconoces el amor que había
puesto en cada gesto o palabra.
De entre las cualidades que la
caracterizaban y le supe ver, destaco: LA FORTALEZA, esa lucha por vivir sin que nada la acobardase y
para lo cual, se armó de un fuerte carácter. Tenía 60 años cuando enviudó de mi
padre, mis dos hermanas mayores, y yo, vivíamos en la ciudad y ella prefirió quedarse en
donde estaba. Vivió sola hasta cumplir 90.
Diez años atrás, contrató a una joven para ayudarla con la compra y los
médicos, pues había empezado a utilizar bastón, y empeorado en sordera. ¡Pero seguía adelante! Comida, limpieza…, realizaba con una agilidad, que cuando yo la visitaba
apenas daba crédito, anonada de su ímpetu. Mi madre daba largas caminatas todos
los días con sus amigas, y cuando no pudo con tanto, practicaba en casa gimnasia con brazos y
piernas, bailando un corto si hacía falta (¡Cuánto me reía al verla!). Le gustaba
jugar a las cartas, leer revistas, libros, recetas..., y enterarse por TV de las noticias diarias, inclusive
las de política o deporte, nada se le pasaba por alto. Disfrutaba a lo grande
viendo jugar al equipo de fútbol del Real Madrid. Hablaba de cualquier tema
o personaje público con conocimiento y total seguridad. Se cortaba las uñas de
los pies, y pintaba la de las manos, incluso se ponía los rulos y acostaba con una
redecilla. También le gustaba salir a la calle con un toque de carmín en los
labios, levemente perfumada y con un último vistazo al espejo. Todo esto y más, hasta cumplir los 90.
∞∞
Evidentemente, con esa avanzada
edad en que su energía, daba muestras de debilidad, no queríamos dejarla sola. Seguía reacia a vivir fuera de lo conocido,
pero mi esposo y yo le ofrecimos una tentadora propuesta. La mejor cualificada para ofrecerle lo que necesitaba, y quería, es decir, todo su espacio, incluida
cocina para ella, éramos nosotros.
Y para un pequeño y bonito pueblo del Matarranya, se vino a emprender otra aventura, la última de su andadura.
Se adaptó al cambio antes de lo previsto. Aprendió a utilizar la placa de vitrocerámica, y con mi ayuda,
preparábamos su comida, la que conocía y gustaba. Aún cosía algún descosido o
botón. Salíamos a pasear, y bajaba y subía las escaleras dos veces por día para
mantenerse en forma. Le seguía gustando ver la tele y saber de todo lo que se
cocía allá dentro. Se acostaba entre las dos y tres de la madrugada. Mi esposo
y yo estábamos muy a gusto con su compañía, y en poder ayudarla con lo que necesitase. Vivimos
juntas sus últimos 6 años con las 24 horas por día. Pero el tiempo tiene la
última palabra: la fortaleza flaqueaba a medida que pedía otra clase de descanso el
cuerpo, comenzando a quejarse...
Sucedió, que en la repta final, me
convertí en “madre” sin haber parido, y mi madre pasó a ser “hija” que se deja
cuidar con agrado: ¡fue conmovedor! Ahora veo “eso” mucho más nítido, como una
enriquecedora experiencia que quedó conmigo, un valioso regalo por su parte. Uno
de tantos, pero lo más GRANDIOSO que me dejó en herencia; SU TIEMPO. Sí, porque
el tiempo, es el más preciado de los tesoros que tenemos, y mi madre me dio sus
últimos 6 años enteros, más los recuerdos que teníamos atesorados. Las dos, a
nuestra manera, supimos beber y saborear los momentos.
∞ Es el tiempo que se vive con
intensidad, el que aporta aprendizaje. Tuve una gran maestra en mi madre, lo
fue, porque yo supe aprender de ella, cosas
que las dos necesitábamos expresar para cumplir con un pacto entre Almas.
Gracias infinitas, mamá, por todo y
sobre todo, por permitirme existir en tu universo y aceptarme como hija cuando
tuviste que elegir…, sin tener la certeza de que, las dos fuésemos a superar las conjuntas pruebas terrenales. Tu Presencia, siempre está presente. TE AMO. 💓
Mila Gomez
Elaboré un vídeo en homenaje a mi madre. Lugares de su pueblo natal, en donde también nací. Uno de los Medievales más bonitos de España.
Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca.
Las imágenes están acompañadas por una canción de Enya:
Return to Innocence.