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sábado, 7 de diciembre de 2024

DESAPEGO A MI VIDA

 


Hasta ahora no pude, o no supe...
¡Me queda tanto y falto tanto!
Se fue la parte de mi Alma que más amaba. 





Percibo la vida como una gran espiral, con el principio en la inocencia y a partir de ahí, se va trazando la línea a seguir sin una continuidad observada o previsible; a veces, va tan rápida que cambia planes constantemente sin que te enteres ni dar tiempo a rectificar.

Una no puede ver en qué punto se acelera hasta derivar en lo imprevisto, lo nunca imaginable. No se detiene para dar la oportunidad de comprender, solo queda aceptar que la vida tiene tu batuta, y yo estoy en un nivel tan inferior, que no permite alegatos ni pataleos... te arrincona y retira de lo que más amas, y solo da la opción de continuar casi a ciegas, trazando un nuevo camino que encaje con la realidad, tan ajena a los deseos.

El 7 DE SEPTIEMBRE DE 2024:

Este día quedará anclado en mí como el inicio de una etapa llena de incertidumbres... de otra incierta espiral. Mi amado esposo; Carlos Ondiviela, finalizó su camino cumpliendo con su propósito de vida; marchó a la dimensión de la luz. Mi Alma se dividió en dos: una se fue con él, la otra permanece dentro de la apariencia, y escucho su inmensa pena y dolor golpeando la fragilidad de cada hueso.

Estoy drogada de dolor y de una foránea tristeza interna. Es hora de dormir en una [des]conocida cama abrazada a la soledad y recuerdos, mientras el silencio se hace cruelmente sonoro y pesado. Pero ya se sabe; el sol sale cada día aunque no se vea, así saldré al campo de batalla, dispuesta a luchar contra las sombras o el veneno que corroe.

∞

Carlos, amor mío, me siento privilegiada por el hecho de haber compartido contigo un trecho del camino que fue común destino, el pensar en ello me dará la fortaleza para sonreír agradecida bien sean diez segundos cada día, como tú querrías que hiciese, no quiero defraudar al sincero e inmenso amor que nos unía, y así es por la eternidad de todos los; ¡ahora! GRACIAS, POR TODO Y POR TANTO.

Me complace comprobar que has dejado un grandioso sembrado de semillas con luz mientras caminabas, tan necesarias para el mundo. Iluminabas a cada paso, bien fuese a la tristeza o a la insidiosa oscuridad. Aún, tu benévola energía la respiro allá en donde estoy, y no... Se te quería muchísimo, y yo te amo hasta morir. Allá donde estés, deseo con todo mi ser sea el lugar que esperabas encontrar, donde las Almas generosas, hermosas y puras como la tuya ya no sufren y conviven en paz.

Siento como Isis también te echa de menos, y creo que comprendió que no volverá a verte como acostumbraba; es tan inteligente, que te ve junto a nosotras y escucha tu amorosa voz. No nos has abandonado, y volveremos a encontrarnos. 

Un eterno abrazo de luz.

                          

Mila Gomez
Isis              



HASTA PRONTO MI AMOR, SÉ FELICIDAD, PAZ, LUZ,VIDA.






lunes, 30 de agosto de 2021

¡GRACIAS, POR HABER ESTADO EN MI VIDA!

  

Abrigada por tu amor
en la calidez de tu vientre,
una vida yacía
inspirada por tu valentía.
 
Desde afuera, creabas una historia para mí
alimentada por los más bellos sueños. 
 
Así fue;
que una vez alumbrada
los sueños siguieron su curso. 


           Primitiva Collado Gil                                                                   

Ahora eres la estrella que siempre fuiste, solo que más luminosa, e igualmente me sigues guiando porque tu amor no tiene límites. ¡Gracias por tanto, mamá! ...Por haber estado en mi vida. Estás en mi corazón y junto a mi alma. Tu esencia navega por el cauce de la eternidad dirección; AL ORIGEN, en donde nos volveremos a reunir.

 

30/08/2020

Hace un año, partió a otro plano mi madre, le faltaba diez días, para celebrar los 96.

El último suspiro a la vida que conocía, lo entregó de la forma en que quería cuando pensaba en ello y nos comentaba. En su casa, y en su cama durmiendo plácidamente, cerca de al menos, una de sus hijas. Y en aquel escenario, cerca de ella, da “la casualidad” que estaba yo, junto a mi esposo. Tuvimos la suerte de poder despedirnos de ella. Sus cenizas reposan en el pueblo que la vio nacer; Ciudad Rodrigo, así también ideaba que fuese, aunque tiempo atrás, ya había llegado a un punto que le daba igual, adónde iría a parar su cuerpo. Se fue en paz, así sentí porque esa paz, se fijó en mí; tal calor de madre dejando amor y olvidando vestimenta. Mi madre tuvo un tiempo preciso, tal vez, también fuera precioso, por ser necesario para ir despidiéndose de lo que creía amar del mundo. Su Alma se liberó de las cadenas terrenales, creo que, cumplido con el propósito traído al nacer. El semblante que dejó al marchar, era retrato de la pacificación. 

Llevaba varios meses que su cuerpo estaba cansado, yo se lo notaba, aún así, nunca la vi desaparecer, como si tuviera que ser eterna su compañía física. Tampoco imaginaba, que una vez marchado, su recuerdo sería; ¡tan presente! Al día de hoy, me sigo sorprendiendo hablando con ella alguna vez, pensando después si su espíritu se acercó, igual que se acerca en algunos de mis sueños.  Me vienen instantes resistiéndose a ser olvidados, son los que siempre tienen algo nuevo que decir y eso, hace sentir bien. Sentimientos y emociones que sin tener en cuenta cronología, vienen y marchan, vuelven y van a través de un lúcido cristal, formando una cadena de cadenciosas vivencias, visiones de pasados ya inexistentes, pero afianzados a mi sistema sensorial.

∞∞

Mi madre, mujer valiente y trabajadora, ordenada, activa, discreta…, estaba siempre al frente de todo para que nadie en su casa se quedase sin algo. Con ese amor de madre y esposa que algunas veces no se entiende, y pasado el tiempo reconoces el amor que había puesto en cada gesto o palabra.

De entre las cualidades que la caracterizaban y le supe ver, destaco: LA FORTALEZA, esa  lucha por vivir sin que nada la acobardase y para lo cual, se armó de un fuerte carácter. Tenía 60 años cuando enviudó de mi padre, mis dos hermanas mayores, y yo, vivíamos en la ciudad y ella prefirió quedarse en donde estaba. Vivió sola  hasta cumplir 90. Diez años atrás, contrató a una joven para ayudarla con la compra y los médicos, pues había empezado a utilizar bastón, y empeorado en sordera. ¡Pero seguía adelante! Comida, limpieza…, realizaba con una agilidad, que cuando yo la visitaba apenas daba crédito, anonada de su ímpetu. Mi madre daba largas caminatas todos los días con sus amigas, y cuando no pudo con tanto, practicaba en casa gimnasia con brazos y piernas, bailando un corto si hacía falta (¡Cuánto me reía al verla!). Le gustaba jugar a las cartas, leer revistas, libros, recetas..., y enterarse por TV de las noticias diarias, inclusive las de política o deporte, nada se le pasaba por alto. Disfrutaba a lo grande viendo jugar al equipo de fútbol del Real Madrid.  Hablaba de cualquier tema o personaje público con  conocimiento y total seguridad. Se cortaba las uñas de los pies, y pintaba la de las manos, incluso se ponía los rulos y acostaba con una redecilla. También le gustaba salir a la calle con un toque de carmín en los labios, levemente perfumada y con un último vistazo al espejo.  Todo esto y más, hasta cumplir los 90.

∞∞

Evidentemente, con esa avanzada edad en que su energía, daba muestras de debilidad,  no queríamos dejarla sola. Seguía reacia a vivir fuera de lo conocido, pero mi esposo y yo le ofrecimos una tentadora propuesta.  La mejor cualificada para ofrecerle lo que necesitaba, y quería, es decir, todo su espacio, incluida cocina para ella, éramos nosotros. 

Y para un pequeño y bonito pueblo del Matarranya, se vino a emprender otra aventura, la última de su andadura.

Se adaptó al cambio antes de lo previsto. Aprendió a utilizar la placa de vitrocerámica, y con mi ayuda, preparábamos su comida, la que conocía y gustaba. Aún cosía algún descosido o botón. Salíamos a pasear, y bajaba y subía las escaleras dos veces por día para mantenerse en forma. Le seguía gustando ver la tele y saber de todo lo que se cocía allá dentro. Se acostaba entre las dos y tres de la madrugada. Mi esposo y yo estábamos muy a gusto  con su compañía, y en poder ayudarla con lo que  necesitase. Vivimos juntas sus últimos 6 años con las 24 horas por día. Pero el tiempo tiene la última palabra: la fortaleza flaqueaba a medida que pedía otra clase de descanso el cuerpo,  comenzando a quejarse...

Sucedió, que en la repta final, me convertí en “madre” sin haber parido, y mi madre pasó a ser “hija” que se deja cuidar con agrado: ¡fue conmovedor! Ahora veo “eso” mucho más nítido, como una enriquecedora experiencia que quedó conmigo, un valioso regalo por su parte. Uno de tantos, pero lo más GRANDIOSO que me dejó en herencia; SU TIEMPO. Sí, porque el tiempo, es el más preciado de los tesoros que tenemos, y mi madre me dio sus últimos 6 años enteros, más los recuerdos que teníamos atesorados. Las dos, a nuestra manera, supimos beber y saborear los momentos.

∞ Es el tiempo que se vive con intensidad, el que aporta aprendizaje. Tuve una gran maestra en mi madre, lo fue, porque yo supe aprender de ella, cosas que las dos necesitábamos expresar para cumplir con un pacto entre Almas.  

Gracias infinitas, mamá, por todo y sobre todo, por permitirme existir en tu universo y aceptarme como hija cuando tuviste que elegir…, sin tener la certeza de que, las dos fuésemos a superar las conjuntas pruebas terrenales. Tu Presencia, siempre está presente. TE AMO. 💓


Mila Gomez


Elaboré un vídeo en homenaje a mi madre. Lugares de su pueblo natal, en donde también nací. Uno de los Medievales más bonitos de España. 
Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca.
Las imágenes están acompañadas por una canción de Enya: 
Return to Innocence.