miércoles, 21 de junio de 2017

El Grande al pequeño



Le dice el Grande;

Crees ser tú el que por lo general controlas la situación, pero no lo eres cuando permites que un intruso que tiene por muy seguro manipularte con el miedo de que nunca serás tan Grande como Yo, sea capaz de que le creas.

Pequeño, adolescente, mayor, y ahora en la etapa de tu madurez, puedes decirle a ese conspirador que te engaña con peculiares argucias que deje de confundirte, que tan solo es una voz más pequeña que la tuya y estando en tu crecimiento no vas a permitir que siga haciéndote creer, que por pequeño que le parezcas no logrará hacerte más pequeño que él, porque ahora sabes que puedes aprender a sentirte tan Grande como lo Soy Yo.

Siendo en la madurez, el Grande colabora con el pequeño para conseguir un solo Ser dentro de la misma Identidad. 
YO Soy, yo. 

Mila Gomez. 






jueves, 15 de junio de 2017

La Sombra de Eva.



En el siglo pasado vivía Eva, hermosa y rica mujer, conservadora de sus bienes y composturas. Casada con un aristócrata de igual condición que le gustaba, pero no lo amaba y deseaba por ratos.

La pareja tuvo hijos porque no se podían evitar. Eva por no estar enamorada de quién tampoco la amaba de verdad, encontró fuera del  hogar al hombre que sin buscar, estaba esperándola, se llamaba Manuel y ni era conservador ni pertenecía a la clase bien mirada.
Los dos se amaron.
Llegó para Eva el momento de decidir.

El amor entregado por Manuel tiene que ser recibido de igual manera por su amada, con la misma entrega para así poder devolvérselo. Pero Eva no entregó a Manuel el amor recibido por él.

El miedo la paralizó, encontrando en dicho miedo mucha pérdida.  Manuel no era de su condición. Si se iba con él, ¿conservaría todos sus bienes? ¿Su familia aceptaría la ruptura matrimonial y al nuevo amor con agrado? ¿Sería desdeñada por sus amistades? ¿Sus hijos verían en Manuel a un padre? ¿Le daría todo lo que ella de la vida necesitaba?…

El miedo hizo creer a Eva que el amor no merecía la pena y aunque no lo supiera ni imaginara, lo que en verdad tenía; miedo a la felicidad.

Y dejó que Manuel saliera de su vida.  




Siglo presente. 
Con un amor muy oculto bajo la sombra de un miedo a la felicidad, Eva  regresa a Tierra para entregar el amor a quién la reconociese poseedora del mismo.

Manoli llegó a Tierra a recibir aquello que había conocido por haberlo entregado ya, a alguien que la esperaría para dárselo.
Ninguna de las dos supo explicar jamás que cable perforó la caja de la memoria que al encontrarse sus miradas se reconocieron fusionadas. No pudiendo evitar el enamorarse casarse y adoptar a dos lindas criaturas.
Sin embargo, por más que se esfuerza Eva en encontrar en sí misma lo que Manoli le diera con agrado y sin expectativas, el amor que yace sobre témpanos de terror le sigue preguntando lo que en el inconsciente guarda en paño dorado. ¿La aceptará con agrado mi familia y amistades? ¿Voy a ser feliz con ella? Si el amor llega a terminar ¿qué pasaría con los bienes y nuestros hijos? ¿Tendremos alguna dificultad social por ser pareja homosexual?  ¿Cómo puede amarme tanto a pesar de mis temores, y acaso, atacarla en donde más le duele? ….

¡Pero ella la amaba! ¿A qué venía la inseguridad de no poder vivir feliz con ella? Cierto que siempre le atrajeron los hombres pero ahora ni los miraba con el agrado o deseo que suponía le debían atraer.

Un día Eva buscando en su corazón algo que sentía perdido tuvo una clarividencia, se vio en otra Eva de distinto cuerpo que aún seguía viva llorando por la falta de visión y su gran temor, con todo aquello tan absurdo que restó valor al amor, eligiendo vivir en la sombra donde ocultó la felicidad que se negó.

Al volver de la experiencia Eva comprendió, solo le separaba de su otra antepasada un error de decisión, las dudas habían retornado con ella para despistarla y viera claramente que lo demás, tan solo eran experiencias secundarias que a nadie excepto a ella importaba.  Su amor era completo con Manoli en un solo incondicional, entregado y recibido libre de todo temor, íntegro en sí mismo.

Ahora conocía la decisión errada de la otra Eva y a ella se le había otorgado el poder para entender y con ello, la posibilidad de liberar a las dos de lo que nunca tuvo sentido. La sombra, tan rebuscada, lejana y a la vez tan presente en el tiempo que no le permitió la dicha hasta comprender que se negaba a ser feliz, (otra vez.) Y para decirle a Manoli que, ¡lo había recibido, el amor! 

Y pudo al fin entregarlo de la misma manera en que le fue dado.


***
El relato Kármico ha sido elaborado teniendo en cuenta que si el tiempo tal como lo conocemos y vivimos no es "real" por solo existir la eternidad, resulta que todas las realidades vividas o por vivir estarían sucediendo dentro del mismo espacio tiempo a pesar de no poder acceder con claridad nada más que a la presente. "Las sombras"  esos miedos inseguridades ....   indicadores de que todas las realidades (vidas) tienen su continuidad, con lo cual, si consigo descubrirla/s y liberarme aquí de ellas, de alguna forma quedarían liberadas en vidas pasadas y futuras, siendo yo, libre en el presente. 


Mila Gomez. 


miércoles, 7 de junio de 2017

Acrofobia


Relato que participó a concurso para la comunidad  Escribiendo que es gerundio  cuyos propietarios  +Julia C.   y +Francisco Moroz  me invitaron a colaborar.  Está  basado en la siguiente fotografía. 

Imagen de la autoría de Francisco Moroz

ACROFOBIA

Sufría de acrofobia, sin embargo me fascinaba la idea de practicar deporte de extremo, como alpinismo, paracaidismo, puenting… No sé de qué recuerdo olvidado sentía esa contradicción, ¿qué hacer para liberarme de la frustración por no poder hacer aquello con lo que deseaba?

En momentos en los que iba dejando atrás mis ilusiones y resignarme con aparente valentía o cobardía, aparqué un sueño y probé a olvidarlo uniéndome a un grupo de ciclistas que hacían excursiones por montañas. Familiarizando con la Naturaleza de otra forma menos osada que también gustaba, entrañando un peligro más llevadero, las alturas las veía cercanas y la acrofobia se difuminaba con las nubes.

Juan y yo nos enamoramos, pertenecía al Grupo de Socorro de Montaña y estaba habituado no solo a escalar altas paredes pétreas, también tenía por afición a todo a lo que yo le tenía pánico. 

No sé con certeza con qué conjuro se hizo valer Juan, que una vez contado mi miedo a las alturas empezó a aparecer en mis sueños, juntos realizábamos grandes hazañas desde cumbres inimaginables en mi realidad física llena de obstáculos. Sueños en los que incluso ascendía y rapelaba  por paredes heladas con la ayuda de crampones y un sofisticado equipaje. 
¡Todo parecía tan real!

Hacíamos actividades diferentes que despierta, hubiera jurado que una era más peligrosa que la anterior. Hacer puenting sin sentir vértigo me hizo reír hasta contagiar a Juan mi felicidad. Adquirí confianza y valor que por el día me sentía otra.

Lo  esperé, pero no apareció en aquel ni en ningún otro sueño volvió. Sola, miraba con nostalgia lo que al parecer no volvería a disfrutar. Una invisible presencia animosa me alentó a descubrir por mi misma los secretos de la vida y cada paso aprendido con Juan los realicé con confianza. Descubrí; Que los sueños son parecidos a la realidad y que en común temen al miedo. 

Ahora lo sé, Juan con su amor penetró en mis miedos y los liberó.

Hace unos años fui campeona de España de Escalada de Dificultad, y el salto al vacío ha dejado de ser desconocido. 


Mila Gomez.