En
una ocasión un espíritu ocupó las carnes de un hombre, ser diferente y muy
igual al resto, podría tratarse de alguien venido de alguna estrella por el
conocimiento que en aquella época, promulgaba. No fue comprendido, pero si dio
a entender su característica de templanza, entre otras nobles virtudes que se
le atribuyeron, las cuales, permanecieron impresas e imborrables para el
pueblo.
Un
día de su adolescencia, quizás fuera por lo extraordinario de su equipaje en
humildad y carisma, le preguntaron, ¿Quién eres? Ese día y los restantes con
idéntica pregunta, él respondía lo mismo. Soy hijo de Dios.
La
respuesta llegó a oídos de los dioses de entonces, ellos diferentes pero
iguales en arrogancia. Una falta grave escuchar semejante desatino en persona del
vulgo que aunque pacífico, prometía vida eterna y poder absoluto, amor e
igualdad, paz y un montón de habilidades nunca escuchadas, acompañadas todas por
parábolas que nadie entendía con claridad y demostraciones mágicas.
Los
dioses eran ellos y ningún hijo que no fuera digno de ellos, podía decir ser
hijo solo de uno que no conocían. No tenía sentido y sí atrevimiento.
Las
gentes, subyugadas al yugo de la ignorancia y temerosas de lo desconocido,
creyeron a los ídolos y dejaron que éstos, continuaran pensando por ellos,
acatando voluntades que les perjudicaban y mantenían prisioneros en la ilusión
de no ser nadie importante.
Al
verse la fuerza fortalecida, los dioses consideraron apropiado tomar medidas
para que ninguno de los súbditos se atreviera, en un futuro, recurrir a la
misma insubordinación de decir, Soy hijo de Dios.
Vieron
crecer en ellos un estímulo para erradicar la desobediencia y someter más al
pueblo con el miedo. Decidieron catalogar la osadía como una gran blasfemia, y
como tal, merecía el peor de los castigos. Uno que para el resto de los días
nadie dejase de culparse a sí misma si cometía una falta, por leve que la falta
fuera. Ser hijo de Dios sin la autorización debida, debería ser una prohibición
en toda regla. Se encargarían de que la
blasfemia fuese recordada por los siglos y olvidada con ello, la salvación por
la inocencia.
***
Una
vez castigado con todas las leyes físicas el que tanto prometía, la muchedumbre,
pavorosa, fue olvidando la respuesta a, ¿Quién eres? Y para quienes la
recordaban fue volviéndose borrosa e incluso ridiculizada la afirmación. Había
una distorsión muy grande en su significado, y el legado de aquel hombre
aparecía confuso. El temor a conocer la verdad, ¡inmenso! tan pesado como
llevar a hombros una cruz.
El reinado creyó abatir sobre sus obras la maldición de un Dios despiadado.
El reinado creyó abatir sobre sus obras la maldición de un Dios despiadado.
El
absoluto poder, declarado por el que dijera ser hijo de Dios, se hizo a un lado
para que la fuerza se perdiera en ella misma, hasta que, agotada por la desesperanza
de no ganar nunca una batalla, por estar siempre atacando, la fuerza se
reconociera falsa y afirmada con la verdad, en la que el poder vencería.
Para
eso faltaba que el tiempo disipara la oscuridad, la maldición desapareciera en la nada de donde vino y la luz emergiese en su lugar. Entre tanto, el hombre de la templanza tornaría adoptando muchas y diversas
formas clamando por su inocencia y por la libertad de quienes lo condenaron sin saber.
Llegado
el momento de conocer la verdad, Él, desde las estrellas, vivo aún en la
eternidad, enviaría canales de luz con su respuesta como la respuesta de todos
quienes para sí, se hicieran la misma pregunta. Alcanzando a la muchedumbre
pavorosa de la época, que ahora, con diferente comprensión, lograba entender, y
extender, las palabras que pronunciara Aquel Hombre Inolvidable.
Soy hijo de Dios.
Soy hijo de Dios.
"Solo por el amor será salvo el hombre." "Jesucristo" |
Nota;
Hace algo más de un año, mi esposo me propuso hacer un relato sobre la vida de Jesucristo, Me quedé (¿?) Y olvidé el tema por completo. El otro día mi mente sin previo recuerdo me transmitió la inspiración que acaban de leer. Una idea sobre la vida del Hombre del que hemos oído hablar todos. El relato se lo dedico muy especialmente y con amor a Carlos, mi esposo y compañero en esta vida y quién sabe de cuántas más. Gracias, Carlos.
Mila, es precioso, lo has relatado bellamente y te confieso que me he estremecido conforme iba avanzando en la lectura. Mi pensamiento después de pasado ya el tiempo de la infancia en la que bueno, como bien sabes fueron tiempos muy complicados aquellos de la dictadura franquista con todo lo que eso suponía a todos los niveles, la religión estaba a la orden del día por imposición con muchas prohibiciones y mucho meter miedo en el cuerpo de los pobres niños y niñas con el castigo al infierno...no recuerdo bien cuando fue pero dejé de creer en lo que los sacerdotes predicaban y así me alejé de los actos religiosos, pero el mensaje de amor que predicaba Jesucristo siempre quedó en mí y supongo que se ha mantenido siempre conmigo. Ya en la edad adulta recuerdo que pensaba en que habían muchos Jesucristo a lo largo de la historia, el mensaje se siguió y se sigue propagando, no precisamente por los eclesiásticos, pero no importa, lo que importa es que sigue vivo y eso como bien reza en la frase que dejas al final: El amor será la salvación y así lo creo con toda firmeza.
ResponderEliminarTu visión al traernos al hombre inolvidable desde algún punto de las estrellas, de Universo es para mí algo innovador, no me lo había planteado pero tienes toda la razón y es una posibilidad en la que también creo que pueda ser.
Miles de gracias por dejarme el enlace de esta joya, corazón bello.
Te dejo un abrazo inmenso que envuelva a tu bello ser en su calidez.
Me alegro que hayas leído la entrada, mi querida Marina. Y saber, que te trajo esos recuerdos de la infancia en la que la religión se imponía especialmente con la culpa, pecado... Por suerte para muchos han pasado esos tiempos y podemos ver las mismas cosas de diferente ángulo.
EliminarLo que aquí también quise transmitir, es, que Jesucristo por aqule entonces hablaba con parábolas que no se entendían pues Él era un Ser muy evolucionado, y que, sus palabras, fueron dichas para que las gentes de hoy, (muchas almas las mismas de entonces,) las entendiéramos en estos tiempos. Especialmente, en lo que hacía hincapié y como bien deduces, es que solo por Amor será salvo el hombre. Un Hombre inolvidable, pues desde entonces hasta la fecha se sigue recordando, creo que porque ha venido de muchas maneras a manifestarse.
Bueno, corazón, toda una alegría contar con tu preciosa huella en este relato tan especial para mí. Un millón de gracias, amiga linda.
Abrazo inmenso, a lo maravilloso de tu completo Ser.
Qué preciosísimo relato, querida Mila. Hace tiempo que te sigo, pero nunca había leído esta entrada :)
ResponderEliminarNo me atrevo a decir demasiado por no estropear la atmósfera de comprensión, paz, justicia y profunda humanidad que tú has creado en torno a esta figura que, como bien dices, todos conocemos. Sin duda la tuya es una perspectiva novedosa, pero tan sencilla que se hace creíble, verdadera, coherente. El mensaje siempre ha sido el mismo, pero las lupas que las diferentes épocas se enfocan sobre él, pueden hacerlo más o menos comprensible. Yo pienso que si algo perdura en el tiempo a través de siglos y, aún con sus críticas y rebatimientos perdura, es porque está arraigado con fuerza en las almas. Eso es lo que le confiere su razón, que no necesita razones, sencillamente ES.
Hoy nos has traído tu propia versión de "aquel hombre inolvidable" y su mensaje; yo diría que también esta es una entrada inolvidable para mí :))
Un beso gigante y enhorabuena por tan hermosas e inspiradas letras.
Hola, Julia, yo me acuerdo perfectamente que la leíste, ya entonces también te gustó. La he vuelto a poner pensando en la fechas de S. Santa. Para mí, Jesucristo y creo que para ti y muchos, es que fue un hombre adelantado a su época, por tal motivo, fue considerado un "revolucionario" y al que los dioses de entonces, (hombres,) lo temían, por eso no podían permitir que fuera hijo de Dios el cual no reconocían. Él traía su misión, como todos las tenemos. Ya dejó su versión de quién era en parábolas que tampoco fueron entendidas debidamente, por eso pienso, que fueron pronunciadas para las épocas venideras en las que ya hay más comprensión.
EliminarTú la has dicho, el mensaje siempre el mismo pero esas lupas, distorsionaron y aún lo hacen su verdadero mensaje, y sin embargo, sigue latente Su nombre en nuestro corazón y Alma. Es como, si Él fuera el Hermano Mayor por eso no lo olvidamos.
Me alegro un montón de que te haya gustado esta versión, un tanto filosófica pero veo que también entendible, y me encanta, que ahora la hayas vuelto a leer y la guardes en tu memoria. Gracias, mi querida amiga.
¡Un beso gigante, acompañado de un enorme abrazo!
Me encanta cómo lo relatas. Siempre he tenido una gran relación con este "Hombre" tan especial, pero cada vez me siento más cerca de Él. Y justo ahora que estoy tan cerca, veo tu artículo, me ha venido genial.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte de luz wapa! ;)
Mi queridísima Rocío,.!
EliminarDisculpa la tardanza en contestar, hoy lo vi, ¿por casualidad?
También de una forma especial, tengo relación con este "HOMBRE" tan familiar para tod@s, creo. Y por algún motivo también, leíste el relato cuando buscabas algo...
Me alegro infinito de que lo leyeras, y que te haya venido genial, ojalá cumpliera y cumpla con tus perspectivas.
Otro abrazo de luz, ángel.
💌
ResponderEliminar🌹 Gracias!
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