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lunes, 22 de abril de 2019

Paseando

Hay un montón de letras sueltas dentro de mi cabeza que no quieren ser leídas ni ver la luz siquiera, bien sea por desidia o que no es su hora de salida. Indican estar impresas en la memoria de las células como energía almacenada, inerte impulso bajo las yemas de los dedos, escondidas entre los pliegues de la lógica/ emocional. Flotando a la deriva en un mar de tinta negra, sin forma propósito ni dirección fijada.
Aliento a brotar con seguridad, portando argumentos que sepa leer para imprimir líneas bonitas con sus voces. Liberarlas de alguna horma.
Detenidas ante las puertas del no tiempo.
Hundidas en el abismo de las palabras.  
No salen.
No se unen.
No despiertan del letargo.
A veces siento escuchar lánzate al agua para rescatarnos, o, déjanos estar hasta llegado el momento adecuado mientras permaneces atenta a nuestro fluir natural.    




Mila Gomez

viernes, 13 de abril de 2018

Rol



Nada sé con que entretienes la mente, crees o dejas de creer, bien o mal que sientes. 
Suposiciones tal vez. 
No estoy en tu piel ni pensamiento si así fuera actuaría de igual manera. 

¿Acaso veo, oigo y percibo tal si conociera el Rol que te tocó en fortuna? 
Las cartas en la vida fueron repartidas a partes iguales, a cada cual su suerte. 
Puedo tener espíritu aventurero el tuyo lo desconozco. 

¿Quién soy en juzgar afirmando ser mejor de quien predica? 
Mi comportamiento igual de honroso si fui diseñado para contigo completar la extensión.
No es que no me importes ¡todo lo contrarío! es por eso.

Quiero dejar de cuestionar, pasar por alto lo que para mí pueda parecer inapropiado, a la importancia que das a lo que aseguras ser por tener.  Censuras o composturas.

Nutres las raíces del árbol que cobija dando sombra o luz. Eres tú y consecuencias. 
Cuando la quimera no alcance juicio alguno y nada ejerza presión en ningún poro del cuerpo.
Solo entonces, todo cobrará sentido. 





Mila Gomez.



jueves, 28 de julio de 2016

Señales de Humo



Un grueso y ligero tomo bellamente encuadernado pende de un hilo dorado. Las Almas lo llamaron “Libro del Amor”. Fueron ellas que escribieron la obra  antes de venir a Tierra para disfrutar con la experiencia de su lectura.

Viniendo de camino, las Almas olvidaron las letras y el libro, suspende en el vacío absoluto sin que ninguna de sus autoras alcance a vislumbrarlo, por más señales de humo que el libro les envía.

Páginas escritas con un principio y final de historia en la que todas las Almas participaron por igual. Simbólicos detalles que las une y recuerda su lugar de origen. El libro va cambiando letra, historias y destino, de acuerdo al libre albedrío que las Almas en libertad modifican por haber olvidado el verdadero contenido y propósito del mismo.  

Cada episodio es la vida de un Alma que escribió para sí una historia que las demás continuaron redactando. Las letras del libro poseen la magia de ir colocándose unidas a medida que las Almas sueñan, piensan y actúan según recuerdo.  

El libro irá transformándose a su Original cuando todas las almas recuerden su propio escrito y sepan, que son la misma historia hecha capítulos. Por cada una de ellas que recuerda se va fijando fecha en un ciclo del Universo que traerá señales a las demás, de la importancia de su vida en conjunto.

El grueso y ligero tomo fue escrito con la finalidad de ir variando el escenario de las letras hasta que todas las Almas se vean inscritas en él y cumplido con el propósito de ser feliz. El único que les inspiró a escribir el libro y vivirlo en paz. 

©Mila Gomez. 

AQUÍ DEJO EL TEXTO RECITADO
'SEÑALES DE HUMO'



Nota:
Dedicado a todas las Almas que lo lean o conozcan de su existencia, en especial a dos compañeras y amigas virtuales que me "sugirieron" una redacción a modo de "Señales de Humo" +Olivia/Alex Howard y +I. Harolina Payano T.  Gracias, por recordarme que no pasé de largo una página de mi vida. 

P.D. En el libro hallaron la siguiente melodía, Sé que a Olivia/Alex le gustará escucharla, espero que también a Harolina y al resto de lectores. 

¡Que disfruten del Jazz y del verano!






miércoles, 13 de abril de 2016

DOLÇA, Y SU HERMANA ISIS.



DOLÇA



Solo podía ser su pequeña, la que dejase rastros por el suelo y él se despertaba para sentirla mejor. Fugaces instantes del silencio nocturno con sus pisadas. 

Durante días, el aire se respiraba a felina, justo ahí, donde sabía que la respiraría.   

La dulce presencia tenía que encontrar la manera de ser sentida. Quería que supiera que seguía en su otra vida y presente también en la que fuera su vida, junto a él.

Unas noches venía aún más en silencio, por lo que solo se la podía presentir en un arrebato de luz dorada. Una figura chiquita con forma conocida que se enroscaba junto al corazón del hombre, con una calidez exquisita y un amoroso ronroneo de connotación celestial.   

En ocasiones hablaban con idioma universal le decía y él entendía, que era ella Ser evolucionado y no volvería con el mismo propósito de felina, sino, con uno de especie humana.

Su marcha le había dejado triste y sabía que la extrañaba, tanto, que venía en Ser brillante a visitarle. Estaba bien, y él debía estarlo porque le amaba y se brindaba en ayuda.
 
***

Así fue, caminando un día por la calle los pasos del hombre siguen a un curioso cascabeleo. Esos ademanes de felina femenina que tanta gracia le hacía cuando la tenía en su vida. ¡Creía que era ella!, tenía que serlo se decía y adónde le llevaría tan grácil figura, cruzando calles y caminos y él solo la veía a ella tan dulce y linda como siempre sería.

Le condujo a un lugar apartado bajo el asfalto de un inmueble, protegido del viento y los charcos de las últimas lluvias. Quería coger y abrazar a la pequeña querida a la que seguía sus pasos, ella escapaba del abrazo y difuminaba por entre las grietas del cemento. 

Cuando llegó, su dulce felina le muestra algo que silencia sobre papeles. Se acercó y distinguió un cuerpecito en ovillo yaciendo en una cama de papel amarillo, que bostezó al ser acariciado y estremeció del calor humano.

Vio como su amada pequeña le miraba con esa pureza de quién no conoce malicia. Estaba en cuclillas con una hermana de su felina en las manos. La Dolça dulce se acerca para que le haga mimos y ella le ronronee.
Una ayuda recogida que ella se lo agradecía.

Él comprendió que la esencia felina, por siempre la respiraría, aún después de haber tornado ésta a su otra vida. Sus Almas siempre seguirían unidas.  


Mila Gomez. 


Por la Gracia de DOLÇA





Una her
mana llama
da
ISIS




jueves, 7 de enero de 2016

En un Instante






Es posible que el instante de la vida lo traiga una movilidad del éter, inapreciable e inasequible a la sensibilidad humana. Un inquietante silencio, soplo de viento y el mismo instante del tiempo. ¡Ese ahora!, que se vive y siente y volverá a terminar en un polvo de éter, otro imperceptible instante que pasa por delante y se repite incesantemente. 

Al capturar su brevedad y vivirlo, es estar presente en el ahora, un fino momento dentro de un minúsculo movimiento de tiempo, y allí, todo está sucediendo dentro de la eternidad y la mortalidad de las cosas. En un preciso instante la vida despliega todas sus posibilidades. 

En un instante inhalo y vivo, y en otro exhalo y muero, es un paseo en el voy de la vida a la muerte a través de un polvo de éter, y todo está ocurriendo en un instante imperceptible, que yo no noto, ni siquiera estoy consciente de que existe tal prodigio mientras pasado, presente y futuro transcurren en un instante.  

El instante que enlaza a otro instante en una secuencia del tiempo, que no empieza ni termina y que fluye constantemente al compás de la vida, y de todos sus movimientos. Una sucesión encadenada de instantes en la que estoy viviendo el intervalo que va de un instante a otro. En otro finísimo instante de mi tiempo. Y ese es el tiempo que tengo y existe. 



Ahora mismo.

Y este es el eterno instante de mi tiempo.




Mila Gomez.




Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe.
Del capitulo 15
"El Instante Santo"
Un Curso de Milagros






viernes, 11 de diciembre de 2015

Caja de Pandora





   Hubo un momento que pareció abrirse la caja de Pandora, una redonda y orlada con cuentas plateadas en su centro. Alojada en un lugar secreto en donde deposito mis recuerdos. 

   De allí salió de todo, la caja de Pandora contenía risas y desdichas que di y recogí a partes iguales, o no tanto, en comunión con personas que conocí. 

   Reviví  ¡gracias!,  que di con sinceridad,  ayudas que presté y caras que iluminé con palabras de afecto. También reviví la cara afable que me regalaron. Una dadivosa entrega. Muchos de nuestros días están plagados de  sonrisas. 

   Reviví después, escenas en las que mi proceder "pudo" haber provocado ira o recelo, u otro nefasto malestar, a causa de no haber encajado bien en el otro mi falta de tacto o usar palabras inapropiadas para la ocasión, o por aquellos pensamientos que alejan de la buena obra. Y, en su otra versión, las sufrí en carnes. Somos sensibles y, ¿Quién no comete errores?

   En definitiva pensé, tras haber vaciado la caja de Pandora tanto como quiso abrirse, y que recuerdos estuvieron encima de la mesa mental, sopesé que tanto los recuerdos bondadosos como los malsanos, estaban casi a la par.

   Los coloqué en la balanza de mi eje y allí descubrí que tuve más recuerdos buenos que malos, sin embargó también comprobé, que pesaban más éstos que los buenos. 

   Y sentí, que los actos que me dañaron los llevaba dignamente y ya no causaban pesar, excepto en el recuerdo para aceptarlos, sin embargo, aquellos fallos que "creía" haber cometido con mis semejantes, se quedaron conmigo causándome perturbación, eran parte de la carga que sostenía mi piel y corazón. ¡Eso era lo que pesaba!, razoné, que  siempre sería más llevadera la carga si el daño me lo hiciesen a mí; porque nadie daña a nadie sin que le cueste un fuerte dolor, aun más que el del adversario.  Eso a veces lo muestra la caja de Pandora. Y  yo quería ser sana. 

   Y entendiendo este dilema mío, la caja de Pandora me mostró otras sutilezas de esas mal llevadas deformaciones.

   Reviví con más intensidad, veces que supe querer y hacer reír compartiendo la buena dicha, pura felicidad. Darme cuenta de que en mi imperfección, también se encuentra la perfección de las cosas, puesto que yo no sé si le hice un daño o un favor llamándole idiota; fuera posible haberle dado una buena lección.  

   Mi condición humana siente la oportunidad de combatir y darle la vuelta a la tortilla;  adquirir el hábito diario de ofrecer muestras gratificantes llevaría el tiempo que me propusiese yo. "Haz el bien y no mires a quién" ¿Cuánto vale una sonrisa o un aprecio? ¿Y cuánto cuesta entregarlo de verdad? A partir de ahí, ese saco imaginariamente sólido pendido en lo alto de la espalda, empezaría a caer por su propio peso y haría sentirme liviana. Esa famosa mochila que hace cosquillas, y según a quien, pesa más en unos que en otros. 

   Concluí, que proferir una ofensa por venganza, orgullo o desatino, mermaba las defensas dejando vulnerable para que la salud perjudicase, simplemente me dije; vive a tu santa manera sin dar excesiva importancia a las cosas. Todo suma y pasa. 



Mila Gomez



Todo 
pasa y todo 
vuelve, eternamente
gira la rueda 
del ser. Todo
muere, todo
reflorece; eternamente
se edifica la 
morada del Ser.


"Friedrich Nietzsche"




Imagen de internet.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Mora




    

     Jugaban al fútbol dos equipos considerados buenos rivales en la profesión. El partido lo estaban emitiendo por televisión y en el bar de Claudio, disfrutaban los fans de los dos equipos, a cada quién con su color. Había más gente de lo habitual y los camareros no paraban de servir bebida. 

     La caja iba bien y todos los asistentes estaban contentos hasta que se emitió el primer gol, ahí empezó una pequeña piña a desentonar. La piña se agrupaba o separaba según los goles y maneras de lograrlos, ¡pero era normal!  Estaban acostumbrados y contentos con el ambiente festivo y disputado, y al terminar el partido excepto los menos fiesteros, se tomaban una copa juntos mientras seguían con sus disputas. Eran gente del barrio, conocidos la mayoría.     


     Claro que a la confianza, si añades una sobredosis de estímulos producidos por el efecto de la victoria o derrota que  van viéndose en el transcurso del partido, puede que se altere una frase y sea la confianza la que mata si alguien no tiene suficiente cordura. 


     Una de las mesas ocupada por dos hombres jóvenes, más que ver el partido se entretenían con sus tertulias de amigos, reían de sus conquistas en tono bajo sin poder evitar molestar de tanto en tanto, a los colegas de la otra mesa. Seguían hablando y uno de los jóvenes refiriéndose a una chica dijo, que tenía el pelo como una mora.  Dicho justo cuando metieron otro ruidoso gol, y uno de los colegas de al lado, ya molestado anteriormente, a causa de los aplausos fanáticos solo pudo escuchar de la mesa vecina la palabra mora.  


     Ese hombre colega se llamaba Color, y tenía por novia a una mujer de origen musulmán. Puede que no se considerase racista, pero si consideró que el joven que pronunció la palabra mora si lo era, o bien Color mezcló ese ideal con el gol que no quería, el fútbol tiene a veces esa maestría, la de embotarnos la cabeza.  El caso es que a Color, la simple mención de mora le dolió como si le hubieran hecho una ofensa, se levantó furioso llevando un botellín de cerveza en la mano.


     Se avecinaba una pelea y hubo levantamientos de manos y voz, malentendidos que no se entendían. Se hizo una especie de corrillo alrededor de los peleantes, con el amago de separarles o seguir de reojo el partido. Se gestaban apuestas internas.


     ¡Qué suerte! La sangre no circuló ni hubo graves incidentes,  había en el bar alguien que no había perdido el control del día ni situación, el dueño del bar, Claudio, esa noche era de caja y buen servicio y no había tiempo de enfrascarse con la bobada del fútbol. Tomó a buen acierto la situación y cuando dieron las explicaciones el joven, y el colega Color. 


Resultó ser; 


     Que el joven al decir que la chica de la que hablaba con su amigo tenía el pelo como una mora, se refería a que tenía el pelo tan rizado y negro como la mora de la zarzamora.




Mila Gomez





Primero te sentarás en la hierba, 
un poco retirado de mí, yo te miraré    
de reojo y tú no dirás nada. 
Las palabras son fuente de 
malentendidos. 

"Antoine de Saint Exupéry " (El Principito)

























sábado, 24 de octubre de 2015

Puedo Ser

   
  Y ofrecer una sonrisa de triunfo por la oportunidad de estar presente cada día, sintiendo la vida y con la posibilidad de elegir el siguiente paso. Por poseer un lugar en el que mi cuerpo reposa y el alma planifica futuros en sueños.     

   Estoy capacitada para afrontar aquellas derrotas que otros pretendan hacerme creer, y soy valedera para asumir mis errores mientras voy aprendiendo de ellos. Soy capaz de eso y mucho más.

   No quiero esos “no valgo” o “no puedo”, y otros tanto que “no quiero”. Deseo hacer de mi vida una experiencia en la que puedo superar todas las pruebas sin sentir que estoy equivocada, en caso de que lo sintiera, obrar en mi favor, que siempre seria a favor de la vida.

   Tengo unas cualidades que sin ellas nadie sería lo que es, no quiero competir, quiero contribuir. Formarme en un sistema de vida en la que todos nos sintamos iguales por ser armoniosamente diferentes.

   Formo parte de un Todo Creador que me necesita para seguir elevándose, igual que yo necesito al resto de todos mis compañeros para completar mi formación.

   Puedo tener tanto éxito como la imaginación su medida. Laborar la vida con la alegría de quien se siente a salvo en este valle de lágrimas, como algunos la denominan.

   Intuyo que cuando nací, traje un libro en los brazos con un final feliz. Es por eso que acepto mi contribución tal y como la sé manifestar, y acepto a mis iguales que decidieron igual participación.

   No más penurias ni llantos. ¿De qué me he de lamentar? ¿De ser alguien que los demás nunca lleguen a ver con buenos ojos?  ¡Qué más da! ¡Al final llegaremos a ver lo mismo! 

   Me gustaría que la vida otorgue lo que necesito comprender, sin importar que el resto esté de acuerdo a mis principios.

    Se dice que hay que ganarse la vida, yo creo que la vida me la gané cuando nací en ella y  acogió. ¿De qué otro modo pudo darme la bienvenida? Además, llegué acogida con cariño y de parte del amor. ¿Quién se atrevería a decir que no puede ser feliz mereciendo lo mejor?    

   Soy eslabón, uno pequeño pero importante de una cadena, unido por el lazo que nos conecta a la vida de alguna manera. A todos por igual.

Bienvenida seas, VIDA 


Mila Gomez





Imagen de internet. 



jueves, 8 de octubre de 2015

Madre





    Mi madre. 
   Esa mujer que con el pasar de los años ha quedado pequeña y algo encorvada.

   Resulta que después de estar casi toda la vida separadas en la distancia, la vida ha decidido por un bien común, conocernos mejor en la vejez junto a la madurez. 

   Nunca estuvimos de acuerdo en pedir la opción, sin embargo, hemos propuesto darnos una razón para estar unidas en esta última etapa de la carrera, decisión asumida en la inconsciencia o en una parte de la razón.

   Ya un año juntas y una de las dos cumplió ¡noventa y uno!, y es ahora que comienzo a distinguir aquellas razones que mi corazón, entonces, no supo detectar. 

   Esos, sus aspectos que me desagradaban, se han ido limando en base a vérmelos en mí. He ido aceptándolos, y perdonándolos a medida que los descubría. Arduo el proceso y aún sigo estudiando la emoción en la que deba trabajar para eliminar. 

   La mente está más serena y surge con mayor facilidad la  complicidad de las cosas, de todo en general. No obstante, en el hemisferio izquierdo del cerebro en donde se genera la parte lógica, me advierte de que algo sigue sin cuadrar. 

   No poseo la suficiente claridad para conocer mis puntos débiles a través de ella, mi madre, y sigo teniendo tibios conflictos conmigo misma. Los números fallan. 

   Me pregunto, ¿Por qué y para qué estamos juntas cuando siempre estuvimos bien, separadas? Y sobre todo, ¿Qué es lo que tengo que aprender de esta experiencia?  ¿Qué muestra que deba cambiar en mí, para que me sienta liberada de una "supuesta carga ilógica" y acoja la experiencia como un aporte evolutivo?

   Si alguien permanece a nuestro lado con tan avanzada edad, doy por seguro que aún le queda algo que mostrarle a la vida. Una parte va dirigida a mí, algo tengo que aprender en esta escuela de las experiencias en la que constantemente, surgen asignaturas por evaluar.  

   Nadie pasa al otro lado si va con tareas pendientes, y en determinado momento de la historia todos pasamos a ser maestros de alguien. Mi madre se ha convertido en la mejor profesora de varias asignaturas. Y el aprendizaje es un beneficio mutuo. 

   En la parte del hemisferio derecho del cerebro, la que une a, El Todo, la que sueña y emociona, me ha dejado unas pistas claras con las que poder jugar con más atino. 

   Ella es, de algún modo, reflejo de lo que he sido y sigo siendo, que probablemente quedará inscrito en mi ADN. Nací de ella, y seguramente en algún plano del Universo las dos decidimos pasar por una misma aventura. Para aprender la una de la otra lo que más necesitábamos saber. Voy a confiar.

   Sea cual sea la relación de ahora, ésta madre siempre tuvo un momento para mí. Yo jamás fui considerada una carga, solo la alegría de haber sido bien recibida. De la boca hubiera salido su comida si yo se la prefería, eso entre otras muchas cosas. Buscando duro, unas perspectivas para su hija mejores a las que ella tuvo. Mis sueños fueron velados por sus desvelos en las ocasiones de delirios, y yo era la primera en recibir sus bendiciones y también, cuando adolescente me perdía en las horas de la noche, la encontraba esperándome con una sonrisa. 


¿Qué me muestras madre?

   Que aunque ahora digas que ya no vales para nada, sigues siendo útil, tu misión para conmigo está dando los frutos esperados en su exacto momento. Gracias al haber tenido un temperamento tan dadivoso y confiado para conmigo, ahora disfruto de una buena calidad de vida. Continúas enseñándome aspectos escondidos que yo necesitaba aprender, y gracias a esa peculiar manera de encajar los reversos de la vida, conocí a la persona que me hace inmensamente feliz. Formé un hogar en tu ejemplo más respetuoso y por saber cuidarme, ahora sé cuidarte a ti. 

   Estamos construyendo un puente que nos permite avanzar con ligereza, sin cargas emocionales y preparadas para pasar a otro nivel superior en la escuela.  

   Te quiero madre, y ojalá que cuando dejemos el hermoso cuerpo que nos ha guiado desde su forma, no quede pendiente entre ambas más que un bello recuerdo para la eternidad. 

Dedicado a todas las madres que a su manera, nos dieron lo mejor de ellas.


Mila Gomez.







Fotografía de Internet.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Vuelvo a verla




    Vuelvo a verla de nuevo, y como cada día volveré a compartir con ella la misma jornada, con sus rutinas y seguramente  parecidas pláticas y pensamientos. Las risas y las alegrías y si todo va bien, ningún malestar. Quizás, con algún factor sorpresa.

    Conozco de ella hasta sus más íntimos secretos, como si dentro de mí se hubiese gestado su personalidad. Moldeada a los caprichos del tiempo en el que nacimos.

    Hoy me pregunto si la sigo queriendo por eso o, la dejé olvidada al darme cuenta de que era tan normal como yo. El amor que nos une tiene idéntica longitud, y tal vez, pueda estirarse hasta considerarnos por igual de especial.  

     ¿A quién se le puede amar mejor que no sea ella? Ahí la tengo, enfrente de mí y sin pronunciar palabra, Sin tan siquiera un sonido nos hemos entendido mejor que siendo amigas.

    Mirando con esos ojos serenos, abiertos y con un redondo mapa del mundo en el centro de cada uno. Tan sólo observan cómo me entretengo a estudiar los trazos del mapa que están mostrándome. 

    Me pierdo en su mirada almendrada y obtengo los planos de muchos caminos, ríos de información y mares de sabiduría, montañas escaladas y multitud de lágrimas y sonrisas por cada vía del camino. 

     Es semejante a estudiar tu propio libro de la vida dentro de una inmensidad pequeña. El ser que me observa viene de muy lejos, de años luz incontables. Sus experiencias son cuantiosas y extraordinarias.  

    Ha dejado su comodidad para ofrecerme su experiencia por la vida. Y yo me he comprometido a quererla como solo puede quererse una misma.  

    Buceo con descaro y entusiasmo  en esos pequeños globos terráqueos que justo ahora me están diciendo tanto y me pregunto, ¿a quién tengo enfrente en silencio que tanto valor tiene? 

    ¿Quién eres realmente? ¿Acaso eres un Ser de Luz venido del espacio? Sus ojos hablan con una amplia sonrisa de complicidad y comprendo, que estoy hablando con la persona que más amo del mundo.  

               Observo la vida en mi misma, y lo único que nos separa
es un reflejo.  



©Mila Gomez.

Texto poético recitado. 







Paul Delvaux "Le Mirror" 1936


Imagen de internet